Los Pastores por lo general somos los que aconsejamos y enseñamos a la gente a mantener una conducta acorde a la palabra de Dios. Pero, ¿Somos nosotros los primeros en observarla? ¿Somos nosotros los primeros en vivir y en demostrar en hechos reales esa buena conducta? ¿Nos conducimos en la verdad? ¿En la justicia? ¿Nos conducimos conforme al propósito y a la voluntad de Dios? ¿Lo hacemos realmente? En esta tarde quisiera compartir algo que en estos días ha estado presionando en mi corazón.

Y estaba meditando y tomando algunas cosas sobre el libro de Timoteo, y creo que sería casi imposible agotar todo lo que está encerrado en esta carta del Apóstol Pablo a Timoteo, porque es una carta a un siervo de Dios, a un pastor, a un obrero, a alguien que fue llamado por el Señor para servirle y para cumplir un ministerio en la Iglesia. Es decir, que es la Palabra de Dios a un siervo de Dios, y también es la Palabra de Dios para aquellos que anhelan un ministerio y desean un lugar en la obra de Dios.

Entonces, tenemos en este libro los principios y las bases sobre cómo debemos prepararnos para el ministerio que Dios nos ha llamado a cumplir. Así que, espero que en esta tarde cada uno podamos ubicarnos en el lugar que nos corresponde, porque la Palabra de Dios es para todos. Es viva y eficaz. Y yo no puedo decir "..ésta palabra no es para mi, ésta es solo para los pastores..", tal vez, hoy vamos a hacer más énfasis en el área pastoral, pero la Palabra de Dios es para todos. ¡Gloria al Nombre del Señor! No podemos eludir ni escapar a la responsabilidad de obedecerla, porque en la obediencia está la bendición y la prosperidad de Dios, y yo quiero que Dios me bendiga y prospere. Yo quiero que Dios me use, y si quiero llegar a algo tengo que ser obediente a los principios establecidos en su Palabra. ¿No es así?

COMO DEBEMOS DE CONDUCIRNOS EN LA IGLESIA
Vamos a abrir la Biblia en la primera carta a Timoteo, capítulo 3. Dice así: "..Esto te escribo, aunque tengo la esperanza de ir pronto a verte, para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la Iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.." Y vamos a leer de nuevo todos juntos. "..Esto te escribo, aunque tengo la esperanza de ir pronto a verte, para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios Viviente, columna y baluarte de la verdad.." (1)

Yo quisiera enfatizar esta expresión: "..cómo debes conducirte en la casa de Dios.." Y creo con todo mi corazón que todos tenemos que considerar esta palabra, empezando por aquellos que hemos recibido un ministerio para cumplir en la Iglesia. Debemos ponernos de frente a esta palabra en esta tarde, y como dije además, también deben hacerlo aquellas personas que anhelan un lugar en el ministerio. "..cómo debes conducirte en la casa de Dios.."

¿Qué es la casa de Dios?, el mismo apóstol contesta esa pregunta "..la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.." Porque, yo pregunto una cosa ¿Dónde vamos a encontrar la verdad? ¿Dónde la iremos a buscar? ¿Qué institución en la tierra en este tiempo podrá ser el resguardo de la verdad? Cuando los hombres quisieran saber la verdad sobre un asunto. ¿Quién tiene la verdad? ¿Dónde está? ¿Dónde buscarla? ¿Se ha hecho esa pregunta? La iglesia es la columna de la verdad. La iglesia es aquello que sostiene la verdad en alto y es el resguardo de ella. Y nosotros sabemos que la verdad en sí, en esencia, es Jesucristo y su Palabra viva, porque Cristo es el verbo encarnado. Entonces, si Cristo está en mí, y si la palabra mora en abundancia en nuestros corazones, la verdad está en nosotros.

UNA CONDUCTA COHERENTE CON EL MENSAJE
Ahora, el apóstol le escribió a Timoteo para que sepa cómo debía conducirse, cómo tenía que ser su conducta en la iglesia, en la casa de Dios. Los pastores por lo general somos los que aconsejamos y enseñamos a la gente a mantener una conducta acorde a la palabra de Dios, pero, ¿Somos nosotros los primeros en observarlas? ¿Somos nosotros los primeros en vivir y en demostrar en hechos reales esa buena conducta? ¿Nos conducimos en la verdad? ¿En la justicia? ¿Nos conducimos conforme al propósito y a la voluntad de Dios? ¿Lo hacemos realmente?

Dando vuelta la página hay un verso que es tan conocido y que lo usamos muy generalmente cuando queremos hablar a los jóvenes, que dice: "..Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza.." (2) y si usted quiere saber un poquito de Timoteo, los Hechos capitulo 16 nos dicen algo, al referirse a uno de los viajes del apóstol: "..Después llegó a Derbe y a Listra; y he aquí, había allí cierto discípulo llamado Timoteo, hijo de una mujer judía creyente, pero de padre griego; y daban buen testimonio de él los hermanos que estaban en Listra y en Iconio.." (3) Los que lo conocían, los hermanos de la iglesia, daban buen testimonio de Timoteo, y por eso Pablo quiso que le acompañase.

No hay duda que descubrió en este joven un escogido, un llamado de Dios, un compañero en la obra, un hombre fiel, íntegro, confiable, y alguien que Pablo podía recomendar y decir a los hermanos, "..él es lo mismo que si estuviera yo.." Y en esta carta, él apóstol le dice que ponga especial cuidado en cómo conducirse en la casa de Dios. Que sea ejemplo de los creyentes, en palabra, en conducta, en amor, en fe. Entre las cosas que el apóstol recomienda a Timoteo, (y estamos hablando en sentido general ahora, para aquellos que anhelan obispado), es que debe tener buen testimonio hasta de los de afuera. Hechos 16 nos dice que Timoteo tenía buen testimonio de los de adentro, pero también es necesario que haya un buen testimonio de los de afuera para no caer en lazo y en descrédito del diablo, y le recomienda también algunas cosas personales: "..Ocúpate en estas cosas; permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos. Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren.." (4)

¡Cuántas veces sentimos aquellos que somos padres, tanto en el sentido físico como en el espiritual, la responsabilidad sobre nuestros hombros! Y no estoy hablando de decir: "..vamos a tomar la Biblia y enseñar esto y lo otro.." ¡Hay que hacerlo! Tenemos que enseñar la palabra de Dios, porque Pablo tomó tiempo en cada lugar para enseñar las escrituras, pero estoy hablando de la responsabilidad que implica el saber que la enseñanza que vamos dejando en el corazón y en la mente de nuestros hijos, de los discípulos que están a nuestro lado, de los creyentes de la iglesia, (que observan nuestra conducta y nuestros movimientos, que ven todas las cosas), venga acompañada de una buena conducta, de una conducta coherente con lo que estamos enseñando.

Enseñemos lo que esté de acuerdo a las sagradas escrituras, pero también vivamos de acuerdo a las sagradas escrituras. Esto es para mi, es para cada siervo de Dios, pero también es para aquellos que anhelan ese lugar. Porque no solamente es el apetecer un ministerio sobresaliente. No es querer tener un lugar de honor entre los hermanos para ser visto solamente. Sino el dejar marcado un camino, una conducta intachable, de temor de Dios, de obediencia, de sujeción. A veces algunos dicen "..yo no voy a estar sujeto a los hombres porque son hombres y los hombres fallan.."

Sí, es cierto que los hombres tenemos fallas, pero si no podemos sujetarnos a los hombres, ¡Qué nos vamos a sujetar a Dios! Si a veces en las pequeñas cosas no podemos sujetarnos a nuestros mayores, ¡Qué nos vamos a sujetar a Dios! ¡Es un engaño! ¡Es vivir engañado! Como hay muchos que andan sueltos, que andan engañando, y una de las cosas que caracteriza a este tipo de personas es que son desobedientes a sus padres espirituales, a sus mayores, y que han pensado que pueden manejar las cosas tan bien como sus padres o mejores. Puede que sí ¿Por qué no?, pero dentro del propósito de Dios y del marco que nos enseña la escritura. Vuelvo a preguntar ¿Cómo es nuestra conducta realmente?

UNA CONDUCTA COHERENTE CON LA DOCTRINA
Vamos a mirar en otras escrituras, sobre la importancia de dejar un ejemplo bien claro. En la segunda carta le dice: "..Pero tu has seguido mi doctrina, conducta, propósito, fe, longanimidad, amor, paciencia.." (5) Pablo le dice a Timoteo; "..has seguido mi doctrina y también mi conducta.." Qué triste es cuando no se puede seguir la conducta de un siervo de Dios, cuando no se puede imitar la conducta de un compañero, porque deja mucho que desear. Hablamos muy a menudo de la fe, que es el don que Dios nos ha dado para creer en El, para ser salvos, y para vivir en ese estado de salvación, de vida, de esperanza, de servicio, pero hermanos, la fe sin obras es muerta.

La confesión de nuestros labios que no esté acompañada con las obras es muerta, por eso necesitamos que Dios nos ayude, y si en esta convención no tomamos victoria, si no podemos decirle "..Señor, encamíname, ayúdame, estoy dispuesto.." no se si podremos hacerlo en otro lugar, no se si lo haremos en la iglesia cuando volvamos. ¡Será mas difícil! porque aquí estamos con todo a favor, tenemos el tiempo necesario, tenemos todos los siervos de Dios a elección, para que vaya y le diga "..necesito que usted me enseñe o aconseje, que ore o haga algo por mi.." Tenemos todo a favor. Si aquí y ahora no lo hacemos ¿Cuándo lo vamos a hacer?

Leemos otra escritura. Filipenses capitulo tres dice: "..Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros. Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo; el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza, que solo piensan en lo terrenal.." (6) Observe bien el verso diecisiete: "..sed imitadores de mi.." ¿Usted pudiera decir así a la gente que lo sigue? ¿Podríamos decirlo? "..y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros.." Los versos anteriores hablan de una regla, de una forma general de conducta, de un sentir común en el pueblo de Dios, y de mirar a los que así se conducen, según el ejemplo que tenéis en nosotros.

Nosotros sabemos que el apóstol San Pablo era un hombre que tenía un ministerio muy grande, era un hombre sabio y entendido, que tenía conocimiento de Dios y tenía conocimiento de la ley, era un hombre que podía enseñar con mucha elocuencia y que lo hizo en ciertas ocasiones, que era alguien que dijo "..yo no me siento menor que los grandes apóstoles.." aunque lo dijo sin jactancia.

MIREN NUESTRO EJEMPLO.
Pero ahora está diciendo "..Mírenme a mi y a los que se conducen bajo este ejemplo.." ¿Estamos entendiendo esto? Tal vez hoy no hay muchos amén, porque lógico, tenemos que abrir nuestro corazón y dejar que el Señor nos muestre nuestra necesidad, nuestra condición, nuestras falencias, que nos muestre las cosas que no están en el lugar correcto porque Dios quiere perfeccionarnos. El que comenzó la buena obra la perfeccionará hasta el día de Jesucristo, es decir, hasta el día que El venga. Al final de la carrera, el apóstol San Pablo podía decir: "..No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto, sino que prosigo.." (7)

Prácticamente al fin de su carrera, Pablo decía "..Todavía Dios tiene algo que hacer en mi, todavía tiene que perfeccionarme, santificarme, enseñarme mas.." ¿No crees que Dios puede enseñarte más todavía? ¿No crees que Dios tiene que perfeccionarte mas todavía? El que es santo santifíquese todavía, el que es justo siga practicando la justicia, porque "..la senda de los justos es como la luz de la aurora, Que va en aumento hasta que el día es perfecto.." (8) Y el día será perfecto cuando aquel lucero de la mañana se manifieste en plenitud y en gloria, y podamos vivir bajo ese resplandor de gloria eternamente y para siempre. ¡Gloria al Nombre del Señor! Por lo tanto, ahora necesitamos ser perfeccionados, necesitamos admitir corrección y consejo. Le hemos dicho: "..Señor dame sabiduría, dame sabiduría.." y esta bien pedirle sabiduría, pero tenemos que pensar en estas bases. ¡Bendito sea Su Nombre!

UNA CONDUCTA DIGNA DE IMITAR
Hebreos capitulo 13, es un capítulo bastante picante para nosotros. Dice así, "..Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios.." (No hay que olvidarlos), "..considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe.." (9) Y con esto no estoy diciendo que vamos a convertirnos en jueces de los siervos de Dios. ¡Dios nos libre! David sabía que Dios había desechado a Saúl pero en ningún momento se convirtió en juez, al contrario, tuvo temor, y dijo: ¡Líbreme Dios, de poner mi mano en aquel varón que Dios escogió! Si Dios lo desechó es cosa de El, pero no es cosa nuestra. Así que digo de paso, Dios nos libre de alzar nuestro dedo acusador, o tal vez de soltar nuestra lengua contra los siervos de Dios que nos hablaron la Palabra. Tengamos temor de Dios.

Pero miramos al otro asunto, "..considerad el resultado de su conducta, e imitad su fe.." Pienso que los que vienen detrás de nosotros, nuestros hijos, van a desear imitar nuestra fe en base al resultado de nuestra conducta. Porque aquí todos somos muy buenos y hablamos muy lindo. ¡Cuál de todos es el mejor! Pero aquí nos conocemos así nomás. Por eso, yo pregunto: En el hogar, en la vida cotidiana, en los quehaceres de todos los días, en la tarea y en la responsabilidad de cumplir con el ministerio. ¿Qué resultado hay de nuestra conducta? Les pido disculpas a los Pastores en primer lugar. Yo respeto a todos los pastores. No estoy atacando a nadie. No tengo ánimo en absoluto. Les amo a todos, pero esta palabra es para mi primero. Hace un tiempo que vino con un énfasis nuevo, y en estos días ha estado surgiendo nuevamente, y creo que hay confirmación de todo lo que estuve hablando. ¿Está de acuerdo con todo lo que he estado hablando? ¡Gloria al Nombre del Señor!

UNA CONDUCTA QUE MARCA UN RUMBO
Deseo llevarle al antiguo testamento por un momento. 2° libro de Crónicas 34. Preste atención a esto, que sin duda muchos conocen esta escritura: "..De ocho años era Josías cuando comenzó a reinar, y treinta y un años reinó en Jerusalén. Este hizo lo recto ante los ojos de Jehová, y anduvo en los caminos de David su padre, sin apartarse a la derecha ni a la izquierda.." (10) Y si usted toma un poco de tiempo para mirar a los reyes anteriores, a sus padres más próximos, dice la historia que hicieron lo malo ante los ojos de Dios.

Ahora, yo quiero hacerle notar algo muy importante aquí. Sus padres directos hicieron lo malo ante los ojos de Dios, y por ciertas circunstancias este niño fue puesto en el trono para reinar, pero es admirable lo que el se propone. ¿Qué puede saber un niño de ocho años? ¿Qué puede conocer? Si sus padres sólo le habían marcado malos ejemplos, sin embargo se propone algo, dice la Biblia que "..hizo lo recto ante los ojos de Jehová, y anduvo en los caminos de David su padre.." es decir, que era descendiente de David, y aunque en ese tiempo David estaba muy atrás en la historia, su conducta marcó un rumbo para el reinado de Josías.

¿Qué nos enseña esto? Que él tuvo en cuenta la conducta de David, porque todavía no tenía la experiencia de un conocimiento personal de Dios en absoluto. No había tenido una experiencia de un encuentro con Dios, pero se propuso seguir la conducta de David, y esto produjo buenos resultados.

Hermanos, nuestros hijos pueden estar muy sujetos a nosotros, muy contentos con nosotros, muy de acuerdo con lo que enseñamos, sin embargo, ellos también necesitan una experiencia personal con Dios, pero hasta que llegue ese momento es importante que vean en nosotros una conducta digna de imitar, que puedan seguir nuestro ejemplo hasta que lleguen a una experiencia personal con Dios, que es sumamente necesaria, porque al fin y al cabo es Dios en el que tenemos que apoyarnos, pero el asunto es este: Con nuestra conducta estamos abriendo camino a los que vienen detrás.

ESTAMOS MARCANDO UN RUMBO A MUCHOS QUE NOS ESTÁN MIRANDO
Y cuando Pablo le escribe esta carta a Timoteo, le encarga que ordene muchas cosas. Le encarga que enseñe cómo tiene que ser un diácono, cómo tiene que ser la esposa del diácono, cómo tienen que vestirse las mujeres, cómo tienen que ser los jóvenes, que enseñe todo eso, pero lo más importante debía ser que él mismo se ponga al frente y muestre buena conducta ante ellos. Josías tomó el ejemplo y la conducta de David para reinar, porque sabía que David había sido un rey al que Dios apoyó, que gobernó conforme a la voluntad de Dios, y quiso imitarlo, y aún luego se interesó por buscar al Dios de David, escribiendo una historia de experiencias muy preciosas en la vida de este joven.

UNA CONDUCTA QUE DEJA UN EJEMPLO
Lo que quiero enfatizar y dejar en claro es que nosotros tenemos que conducirnos conforme a la Palabra de Dios, para que marquemos un camino bien claro a los que vienen detrás de nosotros. No es el asunto de exhortar desde púlpito. He descubierto una cosa, que los mas exhortadores desde púlpito son los que tienen mayores problemas en su propia casa. No se si usted lo ha descubierto, pero los que solo saben golpear a las ovejas todo el tiempo son los que mas problemas tienen. Y también quiero decirle a aquellos jóvenes preciosos que anhelan servir a Dios, y que ya están en el servicio al Señor porque están en el discipulado o en las tareas de la iglesia.

DEJEN UN EJEMPLO BIEN MARCADO
Que los que vengan detrás vean en ustedes una conducta digna de imitar, porque es muy notorio en la iglesia que cuando un joven tiene interés en las cosas de Dios de todo corazón, comienza a fijarse en los que marcan un rumbo, en los que están siempre buscando a Dios y mostrando una buena conducta. Pero cuando es "livianito" encuentra a un montón de "livianitos" en la iglesia y se va detrás de ellos. Cuando el interés no es muy grande en buscar a Dios, encuentra en seguida que en la iglesia hay unos cuantos que son así, y se mezcla con ellos, y siempre es notoria la diferencia entre los que son "livianitos", y los "pesados", es decir, aquellos que se han consagrado para buscar a Dios.

Algunas veces, cuando un joven me ha venido a hablar de alguien y a decirme: "..¿Qué pasa con fulano?.." le he respondido: "..Mirá querido, vos no sigas la mala conducta de los que están mal. Seguí lo bueno, acercáte al grupo de los que andan bien, mezcláte con ellos.." ¡Señor, ayúdanos a predicar con el ejemplo! ¿Cuántos necesitan la ayuda del Señor en su vida y en su ministerio? ¿Por qué no reconocerlo? Tiene que cumplirse lo que Jesús dijo: "..vosotros sois la sal de la tierra.." ¿y como se va a cumplir todo esto? El dijo: "..si la sal se desvaneciere...no sirve más para nada.." (11) Un creyente desvanecido ¿Para qué sirve? Un creyente que no muestre un cambio o algo diferente en su vida ¿Para qué sirve? Tal vez para que otros tropiecen nada mas, y se cumpla lo que Jesús le dijo a los fariseos, "..ustedes no entran y tampoco dejan entrar a los que quieren entrar.."  Lamentablemente, hay creyentes así, hay obreros y pastores así.

Entonces, Dios tiene que ayudarnos.¿No quisiera orar a Dios? No estamos defendiendo hombres, y sería desagradable caer en el error de los Corintios, que decían "..Yo soy de Pablo....yo de Apolos.." ¡Cuidado con eso! ¿Porque ¿Qué es Pablo? ¿Qué es Apolos? ¿Qué dice la escritura? "..Servidores por medio de los cuales habéis creído.." (12) porque la obra la hace Dios. Entonces, no es el asunto que yo quiero servir a este. Vamos a imitar la buena conducta de los que nos presiden, de los que nos enseñan, de nuestros pastores, de nuestros mayores.

Vamos a orar a Dios, y pedirle que tenga misericordia de nosotros. ¡Gloria a Dios! Cada uno póngase frente al espejo de la Palabra de Dios, y en este momento digamos: "..¡Señor ayúdame! Yo necesito tu gracia, necesito más de tu Espíritu. Necesito que tu poder se manifieste en mi. Necesito que me perfecciones. Ayúdame a ser tierno, humilde, quebrantado de espíritu, de corazón.." Levante su mano y diga: "..Señor, ten misericordia de mi.¡Ayúdame!.." Tal vez tienes tus luchas, tus batallas en la mente, tus conflictos interiores, pero pide al Señor misericordia y dile: "..¡Señor ayúdame! de una vez por todas quiero vencer, quiero triunfar. ¡Gloria a Dios!.."

Roguemos al Bendito Espíritu Santo que hable a nuestros corazones, que toque lo más íntimo de nuestra vida, que quebrante nuestro ser, que nos enseñe el buen camino por donde debemos andar. Amén.

Pastor Samuel Laborde

Referencias bíblicas: (1) 1º Timoteo 3:14 y 15. (2) 1º Timoteo 4:12. (3) Hechos 16:1 y 2. (4) 1º Timoteo 4: 15 y 16. (5) 2º Timoteo 3:10. (6) Filipenses 3: 17 al 19. (7) Filipenses 3:12. (8) Proverbios 4:18. (9) Hebreos 13:7. (10) 2º Crónicas 34:1 y 2. (11) Mateo 5:13. (12) 1º Corintios 3:4 y 5.