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Seguramente, muchas veces escuchamos predicar sobre el pasaje de San Mateo 4:12, donde Jesús andando junto al mar ve a dos hermanos (Simón y Andrés), los cuales eran pescadores. Allí, Jesús lanza un desafío para sus vidas: “..Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres..”.

Ellos responden inmediatamente. No responden de cualquier manera, no responden de palabra, responden directamente con una acción. ¿Cuál es esa acción? "..Ellos entonces, dejando al instante sus redes, le siguieron..” (San Mateo 4:20). ¡Qué notable! tanto Simón como Andrés no esperaron ni una hora, ni un día, ni un año, ni una década, ni una vida. ¡Lo hicieron al instante!

¿Qué fue lo que hicieron? Dejaron sus redes. Esas redes eran las que los “ataban” a su humana manera de vivir, a la tristeza que tal vez sentían cuando no pescaban nada, a la actitud de hacer lo que querían cuando querían sin dejar que Dios indicara un rumbo en sus vidas. Como jóvenes, aún habiendo conocido a Dios y teniendo un verdadero encuentro con El, podemos tener muchas redes en nuestras vidas que aún no hemos soltado.

Son redes que echamos en el inquieto mar del egoísmo, de la realización personal, de la diversión, de la moda, de la estética, del consumo constante, de la rebeldía, de la ingratitud a Dios y a nuestros pastores, de la búsqueda de fama, de querer mostrar nuestros logros y títulos obtenidos constantemente.

¿Será que nos estamos olvidando de una cosa? «..Ellos entonces, dejando al instante sus redes, le siguieron..». Dios, a través de los años, mantiene su desafío intacto. Esos dos hermanos, hoy somos vos y yo. ¡Debemos dejar NUESTRAS redes y seguirle a El! Lo que implica cambiar NUESTRAS redes por SUS redes.

Mayormente, cuando la Biblia nos pone frente a esta realidad, pensamos que esto es para aquellos que abrazan en su vida un llamado especial de parte de Dios para servirle a través del discipulado. Pero, cómo cambian las cosas cuando descubrimos que todos somos discípulos, que esta palabra alcanza al pueblo de Dios en general. Es el desafío de Dios para nuestras vidas. ¿Seremos parte de aquellos que supieron dejar sus redes y seguirle? ¡Dios te bendiga!

Edith Williams (Servidora de Dios)