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En un momento de oración profunda, me encontraba buscando del Señor una palabra de Dios que definiera la característica concreta de este tiempo. (Fuimos enseñados en la familia del M.C y M, a consultar a Dios y tener siempre una palabra de Dios en la cual apoyarnos). Por esta razón, es que sintiendo la necesidad quedé en completa expectativa. Estaba como dice Habacuc: "..Sobre mi guarda estaré, y sobre la fortaleza afirmaré el pie, y velaré para ver lo que se me dirá, y que he de responder tocante a mi queja. Y Jehová me respondió, y dijo: Escribe la visión y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella.."

Los que se encontraban cerca de mi oraban en voz alta, pero yo quise quedarme sin hablar para que Dios me hablara la Palabra que supliera esta gran necesidad de entender como hacer para continuar sin perder el rumbo. En es momento oí la voz del Espíritu de Dios diciéndome la palabra. No solo me la habló sino que me la hizo entender y ahora yo puedo compartirla como una revelación de Dios.

Una de las primera cosas que pensé en ese momento de oración “..¿Cuánto hace que no uso la palabra ni oigo hablar de esfuerzo?..” Siendo que nacimos y comenzamos utilizando la palabra esfuerzo. ¡Fue nuestra vida misma! Siempre dijimos: “..¡Vamos a hacer un esfuerzo!..” refiriéndonos a todas las actividades. Desde un esfuerzo evangelístico pequeño o grande, o hasta en lo económico o en la construcción.

Los del Movimiento Cristiano y Misionero siempre hemos tenido la palabra identificándonos en nuestra vida y servicio a Dios, pero ahora, fui consciente que yo no hablaba ni hacía lo que significa  (Una palabra clave para este tiempo). También interpreto el esfuerzo como un secreto para conseguir nuestras metas. Además, entendí que esfuerzo sería la llave maestra que abre las puertas de las posibilidades que Dios nos presenta. ¡Con esfuerzo todo es posible! Sin la realidad del esfuerzo quedamos en la nada. La palabra del Señor nos habla mucho sobre el valor del esfuerzo. Por esta razón es importante que sigamos indagando y experimentando esta verdad, porque el tiempo del esfuerzo no ha terminado.

Romanos dice: “..Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está mas cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos..” (Romanos 13:11). En cuánto al esfuerzo evangelístico y de hacer la obra del Señor, nos dice la Palabra de Dios: "..que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo.." (2º Timoteo 4:2) La historia del M.C y M está marcada por la palabra esfuerzo ¡Fue lo que hicieron nuestros padres en el ministerio!. Ellos comenzaron de la nada en un tiempo cuando no estaban los recursos que hoy tenemos, y pagando un alto precio vivieron esta verdad. Sin dinero ni las comodidades que hoy tenemos sirvieron a Dios haciendo el esfuerzo. Recorrieron miles de kilómetros por caminos de ripio y tierra, tanto en el Sur como en el Norte y centro del país, y llegaron al exterior con los recursos de la provisión de Dios, esforzándose en medio de gran precariedad que no les impidió hacer esta gran obra.

Un sinónimo de la palabra esfuerzo es ahínco, (Actitud que hace algo poniendo su voluntad, afán, empeño, impulso, ánimo, brío, pujanza, fuerza, vigor, sacrificio, valentía, sudor y afición a desempeñar una actividad). Quienes somos llamados a servir a Dios necesitamos practicar esta verdad que se llama esfuerzo, con la actitud que nos lleva a dar todo para hacer la obra de Dios y cumplir su propósito. El apóstol Pablo a los Corintios les dice: “..Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: Que si uno murió por todos, luego todos murieron; y por todos murió para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos..” (2º Corintios 5: 14 y 15)

El amor de Cristo le llevó a él a hacer el esfuerzo de despojarse o vaciarse de sí mismo para venir a servirnos. Siendo Dios no se aferró a su gloria, sino que, fue hecho semejante a los hombres, y estando en la condición de hombre, se humilló a si mismo, haciéndose obediente hasta la muerte y muerte de Cruz. Jesús es nuestro perfecto modelo en su ejemplo de esfuerzo, hasta dar la vida muriendo en la cruz, siendo sepultado, resucitó y está glorificado por nosotros y sigue haciendo el esfuerzo porque a la diestra del Padre intercede a favor de nuestras vidas (Romanos 8:34). Por eso: ¡Sigamos aprendiendo! Porque para el M.C y M el tiempo del esfuerzo no ha terminado.

Pastor Carlos Cabrera (Tomado del mensaje: Para el M.C y M el tiempo de esfuerzo no ha terminado)