Dios te bendiga. Creo que si la inteligencia nos acompaña podemos aprovechar estos momentos de Dios que pueden marcarnos para siempre. Porque lo único que puede cambiar tu destino o hacer lo imposible, posible, es cuando la presencia de Dios está presente. No hay otra manera. Dios es el mismo ayer, hoy y será el mismo por los siglos de los siglos. Y si bien somos conscientes de la hora en que estamos viviendo; de un pico de violencia que nunca se ha visto, de una dimensión de pecado tan grande que jamás se vio, también somos conscientes que cuando abundó el pecado sobreabundó la gracia de Dios. Estamos en un tiempo donde la Iglesia tiene que activarse más que nunca, porque en verdad, la Iglesia es la única respuesta a todo lo que está aconteciendo.
 

Llamados a resplandecer
Por la mañana Daniel, y en la tarde Pablo, nos informaron acerca de los tiempos que estamos viviendo. Y si bien no hay que negar la realidad, lo interesante es el enfoque que uno le da. Si la realidad que estamos viviendo la miramos a través de los ojos de Dios, digo que todavía hay esperanza para este mundo que se está perdiendo. Somos conscientes que estamos en una guerra ¿Cuántos son conscientes de esto? Te hayas dado cuenta o no, esto es una verdad. Y esta guerra (Que tiene que ver con la misión de la iglesia), se libra en las calles, en los hospitales, en las esquinas, en las plazas. Y esta guerra, sólo la puede enfrentar aquel que está lleno del Espíritu Santo. Cuando uno está lleno del Espíritu Santo puede sentir lo que Dios está sintiendo, y que despierta en nosotros algo que no tiene que ver con lo natural sino con lo sobrenatural de Dios. 
 
Estaba pensando acerca de estas cosas, de lo que es la guerra. Se ha desatado una disputa entre dos potencias y lo que esas dos potencias están buscando es nada menos que el corazón del hombre. El diablo hace lo imposible para ganar el corazón del hombre y Dios también está dispuesto a hacer lo imposible para ganar el corazón del hombre. En Isaías 60 la palabra dice: “..Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti. Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad a las naciones; más sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista mi gloria..” (1) O sea que el profeta estaba viendo una verdad. Y lo que el profeta está queriendo decir “entre líneas” es que hay un ejército de Dios, que hay una juventud que Dios está preparando, y que está dispuesta a tomar una decisión; Y esa decisión es saber a quién va a pertenecer.
 
Si vamos a ser parte de esta luz o vamos a vivir en las tinieblas. Esa es una decisión que nace en el corazón de cada persona y es tan íntima, que ni Dios se puede meter. Es lo que yo decido acá adentro, lo que determina mi manera de caminar y mi manera de creer, lo que determina mi manera de poseer y mi manera de alumbrar sea cual sea la oscuridad que estamos viviendo. Lo que quiero decir, es que si hay algún joven que está determinado a ser luz, el poder del Espíritu Santo puede hacerlo “resplandecer” en la oscuridad de una ciudad entera, porque la luz siempre va a prevalecer por encima de cualquier tipo de oscuridad. 
 
Por eso decía anteriormente, el enfoque de la realidad que estoy viviendo lo determina lo que hay dentro mío. Vivimos en un tiempo de presión, donde todo lo que está aconteciendo te empuja, te oprime, te presiona. Pero la fuerza de una presión tendrá efecto dependiendo de lo que hay adentro. Seremos doblados por esa presión cuando este vaso se encuentra vacío. Somos dominados por esa presión y hasta llegamos a hacer “reverencia” sobre las presiones que el enemigo está ejerciendo si no hay nada dentro mío. Pero si mi copa está rebosando, si aquí adentro hay algo más fuerte, el resultado será que por más que la presión venga, será más fuerte el poder del Espíritu Santo que está mi vida. 
 
Lo que yo quiero que entiendas, es que no fuimos llamados a vivir de una manera peligrosamente natural, porque si la Iglesia se acostumbra a vivir de una manera natural, puede que cuando no esté la presencia de Dios en ella tarde mucho tiempo en darse cuenta y eso es un gran peligro. ¿Qué ejemplo nos dejó la iglesia primitiva? Llegó un momento en la Iglesia primitiva que lo sobrenatural para ellos era natural, pero que para las esferas espirituales del infierno pasó a ser una tortura; una fuerza espiritual tan imparable que algunos llegaron a decir: “..¿Quiénes son estos hombres que vinieron a trastornar nuestras ciudades? ¡Están trastornando el mundo entero! ¡No nos dejan en paz!..” Era tan fuerte el fuego, la convicción, lo sobrenatural, que la iglesia primitiva obligaba a cambiar el ambiente espiritual de las ciudades en las que se plantaba. 
 
Hay un amor de Dios en esta guerra que se está transformando en un amor furioso. Un amor que no respeta cuanta oscuridad haya. Lo que estoy diciendo es que cuando el amor de Dios se mete en una persona, y resplandece en sus tinieblas, no interesa cuanta droga tenga encima, cuánto tiempo lleve de adicción, si el amor de Dios resplandece en ese corazón hay cambio y transformación. Ahora, Dios entiende muy bien el concepto de esta guerra, y qué es lo que se está jugando en este tiempo, y es nada menos que el corazón del hombre en pecado. Pero tengo entendido que para pelear esta guerra Dios eligió una Iglesia. No eligió ángeles para predicar las buenas nuevas. Determinó un ejército llamando Iglesia, en el que todos nosotros estamos incluidos. Pero para eso es necesario entender cuáles son los tiempos que uno vive. 
 

¡Levántate, resplandece!
¿Están de acuerdo conmigo cuando les digo que estamos viviendo un tiempo de locura?, ¿Están de acuerdo conmigo que la gente cada día está más loca? ¿Que la violencia es tan grande que no importa la dimensión de la pérdida? Si te tienen que matar por robarte un celular, no hay problema. Por eso, para llamar la atención espiritual en este tiempo que vivimos se necesita un ejército lleno del poder de Dios. De otra manera no vas a convencer a nadie. En esta locura de violencia que se ha desatado, nunca llamarás la atención de la juventud si no estás loco por Dios a través del Espíritu Santo. ¡Jamás! Nunca vas a llamar la atención de la sociedad si no te siguen las señales. Esto es, asumir el riesgo y la total confianza en el Dios que he conocido, para ser capaz de pararme frente a cualquier situación y entender que el Dios que me puso ahí puede hacer lo que sea. Pero ¿Cuántos están dispuestos a asumir ese riesgo? Esa es la pregunta. 
 
Por ejemplo, ¿De qué manera te siguen los milagros? O mejor dicho, ¿Cuándo fue la última vez que Dios te usó en un milagro? ¿Se entiende lo que digo? Si no nos convencemos de esta verdad, es como que vamos corriendo un paso atrás, porque la gente de hoy está dispuesta a cualquier cosa. La pregunta es si los hijos de Dios están dispuestos a cualquier cosa por Dios. Por eso dije desde un comienzo, se trata de una decisión que hay que tomar: “..Levántate, resplandece..” Porque el problema espiritual está allá afuera, y no es lo mismo cantar a Dios aquí adentro que remover las cosas espirituales en la calle. No se trata del mismo asunto. Es que para que las calles sean conmovidas por el Espíritu de Dios se necesita tener convicción, porque de lo contrario no me voy a animar a nada y las oportunidades aparecen todo el tiempo. Lo que sobra a los hijos de Dios son oportunidades para que el poder de Dios se manifieste. Hay más oportunidades que hijos de Dios que las aprovechan. 
 
¿Qué hacemos entonces? Porque si es verdad que estamos en los tiempos finales y que queda muy poco tiempo, la pregunta es ¿Qué hace la Iglesia? ¿Qué hago yo? A lo primero que introdujo Dios a su Hijo fue a una guerra mano a mano con Satanás. Lleno del Espíritu Santo fue llevado al desierto y allí se le presentó Satanás y empezó una disputa. Satanás a intentó seducirlo, pero Jesús supo ganar esa batalla, que se ganaba por medio de la palabra, porque cuando el enemigo le dijo: “..escrito está..” Jesús le dijo: “..escrito está también..” 
 
Ahora, ninguna de estas dos potencias que están en disputa está jugando. Ni Dios, ni Satanás. Y Dios sabe que esta guerra la tiene ganada, pero lo él quiere, es hacernos conscientes de esa guerra que se vive, y que somos llamados a ser “..más que vencedores..” ¿Cuántos me están entendiendo? Dios te trajo a este Congreso porque confía que vas a ser luz que alumbra y un guerrero en el entorno en que vives. “..Levántate, resplandece..” Necesitás volver convencido de esto, y lleno del Espíritu Santo para pelear esta guerra que se está viviendo. Dios no te trajo para llenar una silla. Dios no nos trajo para aumentar el volumen del Congreso. ¡Dios nos trajo para llenarnos del Espíritu Santo! Porque si entendemos el poder del Espíritu Santo y nos llenamos de él, seremos luz en cualquier tipo de oscuridad que tengamos que enfrentar. 
 

Luz que resplandece por la palabra
Estaba haciendo una campaña al aire libre en una provincia, y lo que nunca falta en las campañas al aire libre son los “borrachitos” ¿No? Siempre aparece uno. Estaba por empezar a predicar y me apareció uno. 
“..¡Eh negro!..” Me dice. (No sé por qué me dijo “negro”. Quizá porque estaba borracho, pero los borrachos no mienten). 
- “..Te quiero decir algo..” me dice. “..Mi mujer me echó de casa..” 
“..Uh!..” Le digo, “..¿Qué pasó?..” 
“..Y, está loca..” dice. “..Vos que tenés a Dios ¿Crees que podes hacer algo por ella?..” 
“..No se, ¿Qué decís vos?..” 
“..Y, acompañáme a casa..” dice. Y viste que uno tiene que responder rápido, así sobre la marcha. Entonces le digo: 
- “..Bueno, vamos a hacer una cosa. Quedáte en la reunión, escuchá la palabra y después vamos..” 
Obvio que lo que yo pensé que iba a estar diez minutos y se iba a ir; pero se aguantó toda la reunión y lo tenía en el primer asiento. Yo lo miraba y trataba de extender un poquito la prédica a ver si se iba, pero no. Así que, tuve que terminar, oramos por la gente y el tipo parado al costado de la plataforma. 
“..¿Y?, ¿Vamos? Vos me lo prometiste y no podes mentir..” me dice. 
“..Bueno, vamos..” le digo. Y le pido a uno de los chicos que estaba en la campaña: 
-  “..Acompañáme..” Y cuando íbamos caminando me dice: 
- “..Te dije ¿No? Que mi mujer está loca..” 
“..Sí, creo que sí..” le contesto.. 
“..No, pero loca de verdad. ¡A mí me pega! ¿Porqué pensás que me vine a la campaña?..” Me dice. 
Y cuando vamos llegando me pregunta: - “..Vas a poder hacer algo ¿No?..” 
“..Sí, vamos a creer que sí. No sé si nos quiere atender. Por ahí nos pega a los dos..” le digo. 
“..Y, ¿Querés que te cuente algo más?..” 
“..Sí, ¿Qué pasó?..” 
“..Ella es bruja..” 
Yo lo miraba. Porque acá es lindo, pero enfrentarte a los brujos no es lo mismo… 
- “..Ella hace trabajos, tiene poderes..” 
“..Bueno, bueno está bien, vamos a hablar de otra cosa..” Le decía yo, mientras me iba cubriendo con la sangre de Cristo. ¡La sangre de Cristo tiene poder! 
Así que llegamos y con el amigo no nos decidíamos: 
- “..¿Llamás vos o llamo yo?..” Le dije. “..Capaz que al primero que aparece es al primero que le pega..” 
Entonces me animé, tomé coraje y llamé a la puerta. 
- “..¿Quién es?..” Ya de una te dabas cuenta que era brava. 
- “..¿Cómo le va señora?..” 
“..Y vos, ¿Quién sos?..” 
“..Ah, yo vine acá con el amigo, me contó un par de problemas..” 
“..¡Ese es un sinvergüenza!..” 
“..Bueno, pero si a usted no le molesta me gustaría charlar algunas palabras..” 
Cuando entro a la casa, veo que tenía como diez hijos. Y yo pensaba: “..Si esta hace brujerías, no es la única que se me va a manifestar..” Entonces ¿Qué nos enseñaron a nosotros los valientes? Si no querés que se manifieste, no reprendas. Yo estaba “en son de paz”. Así que, comienzo a hablar y mientras hablaba miraba todos los movimientos, (Cualquier movimiento en falso enseguida recurría a la sangre de Cristo). Pero en un momento, mientras estoy hablando, hago silencio y el Espíritu Santo me dice: 
- “..Decíles que yo llegué para traerles consuelo..” 
- Y le digo: “..Dios me trajo para traer consuelo a tu corazón, y lo único que quiero hacer es darte a través de Dios el consuelo que tanto estás deseando.”.
La mujer se quebró, empezó a llorar. Resulta que hacía dos meses habían perdido un hijo. Se lo habían matado. Los hijos la abrazaban y toda la casa recibió a Cristo. Porque aunque la oscuridad sea grande, cuando llega la luz de Cristo, esta resplandece. 
 

Luz que resplandece por el Espíritu
Aunque a nuestros ojos naturales una situación pueda parecer imposible, Dios ya tiene determinada una respuesta. Porque la verdad es que Dios no conoce el imposible. Entonces, la realidad que estamos viviendo, es una oscuridad cada día más grande. Y se cumple lo que el profeta dijo: “..Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones; mas sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria..” (2) ¿A quién le estaba hablando? A la Iglesia, a nosotros. Somos los que Dios puso para alumbrar a esta generación. Somos a los que Dios les está permitiendo vivir este tiempo de violencia, de sexo desenfrenado, pero llamados para trastornar al mismo infierno. 
 
¿Querés saber el poder que tenés? Mirá el ministerio de Jesús. Por allí, el libro de Romanos dice: “..Si el mismo Espíritu que levantó de los muertos a Cristo Jesús..” (3) No habla de un espíritu paralelo, está hablando del mismo Espíritu. No está hablando de un espíritu cualquiera. Está hablando que te dió “..el mismo Espíritu..” El mismo Espíritu que cuando los endemoniados lo miraban se arrodillaban delante de Él. El mismo Espíritu al que las legiones del gadareno le pidieron permiso para ir a los chanchos. El mismo Espíritu que se encontró con una samaritana que tenía el corazón roto, y que por medio de una palabra cargada de amor dada por el Padre fue transformada cuando ya había perdido toda esperanza. Y lo que nos dice el texto es que el mismo Espíritu está sobre vos, está sobre mí, fue derramado sobre la Iglesia. Y algo más, hablando de las señales, Jesús dijo: “..El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará..” (4). 
 

Luz que resplandece en tu vida
Cuando hablo a este nivel quizá me encuentre con muchos chicos que digan: “..¿Cuándo voy a llegar a eso? Si estoy luchando con mis debilidades. Si hace tiempo ni siquiera me congrego..” Viene a mi mente una historia. Un hombre llamado Eleazar, de los valientes de David. Parece que en medio de la guerra el mismo ejército de él lo dejó solo. Pero dice la historia que tomó una espada y con firmeza defendió el lugar que Dios le había dado; de tal manera que la Biblia dice que la espada le quedó pegada en la mano y trajo gran victoria. Cuando alguien tiene el atrevimiento de defender lo que Dios le ha dado, él mismo se apersona en esa situación. Imagináte a Eleazar peleando sólo contra un ejército, y Dios diciendo desde el cielo: “..Tengo que presenciar esto, tengo que bajar y estar con él, porque yo mismo dije: “..Los que confían en Jehová no serán avergonzados..” Estoy completamente seguro que ese hombre no peleó solo; que a ese hombre se le apersonó el Espíritu de Dios, y con Dios de nuestro lado no existe el imposible. ¡Ese hombre derrumbó a todo un escuadrón enemigo!, porque cuando alguien se pone en la brecha te puedo asegurar que en sus batallas, Dios no lo averguenza. ¡Dios peleará a través de ti! 
 
Cuando tengas que defender tu fe, no tengas vergüenza, no te sientas intimidado por la presión en el colegio, en la facultad, en la oficina. Quiero decirte algo: Tu fe vencerá, porque Dios mismo se apersonará en esa situación para alcanzarte la victoria. No sientas que no se puede, que la carga es pesada. Lo que estoy diciendo es que en las situaciones que Dios te presenta para pelear, es porque él también peleará a través de tu vida. La única verdad es que a los que expusieron su fe en medio de una crisis, Dios siempre le dio la victoria. 
 
Siempre me imagino esto: ¡Qué cuadro el de Elías! Frente a los profetas de Baal, burlándose de ellos. “..¡Dale! ¡Griten más fuerte! Por ahí sus dioses están durmiendo, o se quedaron sordos, o están ocupados..” Yo creo que Dios estaba más atento que nadie, porque alguien estaba exponiendo la fe, la realidad de Dios, alguien estaba siendo luz en medio de esa oscuridad de brujería y apostasía general. ¿Qué es lo que Dios no puede hacer con tu vida? Si te estoy diciendo que el mismo Espíritu de Cristo está en tu vida. La pregunta es ¿Qué vas a decidir hoy? Vuelvo a repetir esto, si te acostumbras a vivir una vida sin la Presencia de Dios, sin milagros, sin señales, sin desafíos, puede que la Presencia de Dios se vaya. 
 
Dice el libro de Apocalipsis: “..yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta..” (5). Usamos mucho este texto para evangelizar, pero el asunto es grave, porque Dios está “pidiendo permiso” para entrar en su Iglesia. Lo habían dejado afuera, hacía tiempo que no estaba y ellos ni siquiera se habían dado cuenta. Y el texto ofrece una esperanza: Si alguno me abre. Qué tremendo si nos ponemos a pensar que Cristo fue el que restauró nuestras vidas, que nos miró con compasión, que nos llamó con un propósito. Y que ahora tenga que llegar a la situación de “pedir permiso” para tener comunión con nosotros.
 
No sé la razón ni la causa, pero en algún momento el Espíritu Santo se sintió desplazado y se tuvo que ir como un caballero. Y ahora estás padeciendo, y lleno de conflictos. En todo este tiempo se generaron heridas, sinsabores, falta de perdón. ¿Sabés por qué prevalece el pasado en algunas personas? Porque Dios no está en el presente. Su vida gira alrededor de aquello que le hicieron y así no puede avanzar, no puede perdonar. ni ponerse en orden de batalla. No hay chance de esa manera. “Porque yo me acuerdo”, “Porque si te cuento” Cantidad de chicos que hasta hoy no pueden perdonar a sus padres. Hay chicos que odian a sus padres. Tienen razones, argumentos, pero eso te está comiendo por dentro. Te está impidiendo ser feliz. Porque aunque el enemigo vino para hurtar, matar y destruir, Cristo vino para que tengas vida y la tengas en abundancia. Si dice vida en abundancia, no quiere decir que seas feliz por un rato, no. Quiere que tu felicidad sea tan evidente, que todos quieran tener esa felicidad que tienes. Hay asuntos que el Espíritu Santo quiere resolver dentro de tu corazón. El texto que suena con fuerza en esta noche es: “..Yo estoy a la puerta..” y quiero cambiar tu lamento en baile, tu tristeza en alegría, quiero que te pares como un soldado sano por el poder del Espíritu Santo, y la persona del Espíritu Santo es la que lleva el aceite de la unción, ese aceite que cicatriza, que pudre los yugos. 
 

Un ejército de luz
Hay dos situaciones en esta noche, Dios golpeando a la puerta de gente que le cerró su corazón a Dios. La segunda, es un Dios llamando a un ejército que quiere levantar como luz en medio de la oscuridad. ¡Corre ahora hacia el altar! Si la Presencia de Dios está en este lugar, no puedes salir de la misma manera. “..me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel..” (6) De este Congreso tienen que salir muchas luces. “..Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones; más sobre ti amanecerá Jehová y sobre ti será vista su gloria..” (7) Mas adelante dice: “..El pequeño vendrá a ser mil,  el menor, un pueblo fuerte. Yo Jehová, a su tiempo haré que esto sea cumplido pronto..” (Isaías 60:22). Los que me antecedieron a la mañana y tarde resumieron esta verdad: “..La venida de Cristo está cerca, todas las señales se están cumpliendo. Todas las cosas escritas en la palabra se están llevando a cabo. Ya no hay tiempo..” La idea es que en esta noche abras tu corazón para que la presencia del Espíritu Santo se haga real en tu vida. Amén.
 
Gastón Alvarez
Referencias Bíblicas: (1) Isaías 60:1 y 2 (2) Isaías 60:2 (3) Romanos 8:11 (4) Juan 14:12 (5) Apocalipsis 3:20 (6) Isaías 61:1 (7) Isaías 60:2 (8) Isaías 60:22