Leemos la Palabra del Señor: “..Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios..” (1) ¿Cuántos son hijos de Dios? El mundo espera la manifestación de los hijos de Dios y este es el tiempo donde nos tenemos que levantar y comenzar a declarar que Dios tiene poder en nuestra vida. El Señor y la creación están esperando la manifestación de los hijos de Dios, esperando a una generación que habite en el fuego del Espíritu Santo. Yo quiero hablarles en esta noche, algo que el Espíritu Santo puso en mi corazón. Y quiero que lo reciban como Dios lo habló a mi vida. 
 
En estos días se está hablando del Apocalipsis, del rapto de la Iglesia, de estos “Tiempos Proféticos”, pero deseo predicarte sobre esta urgente realidad. En el rapto el Señor va a levantar una iglesia que esté encendida en el fuego del Espíritu Santo. Dios no va a venir a buscar una iglesia liviana, una iglesia infiel. Dios no va a venir a buscar a una Iglesia que esté creyendo y no creyendo a Dios. No hay rapto para iglesias, ministerios, predicadores que predican el evangelio conforme a su carne, a su humanismo, a lo que ellos creen o sienten.   
El Señor me habló claramente: “..Vengo a buscar una Iglesia que habite en el fuego de mi Espíritu Santo..” La Iglesia que será levantada a los cielos será la que esté llena del fuego del Espíritu Santo, con un celo vivo y ardiente, que viva en santidad, que conozca el corazón de Cristo. Siento un celo ardiente en mi alma para preguntar en esta noche: ¿Dónde está la iglesia que se está preparando para aquel día? Y te pregunto más: ¿El fuego ardiente del Espíritu Santo está sobre tu vida?
 
¿Sabés lo que sentí en este último tiempo? Que los procesos que estuviste viviendo y el desierto que estuviste pasando fue tan largo, tan agobiante que intentó opacar el fuego del Espíritu Santo en tu vida y hoy Dios te quiere decir: “..Yo te levanto de ese lugar porque necesito una iglesia de fuego del Espíritu Santo, una iglesia en santidad..” Y el fuego del Espíritu Santo solamente se obtiene en el altar. Ultimamente, estoy viendo jóvenes que lo único que siguen son las señales. ¿Qué señales necesitas? ¿Sanidades? ¿Milagros? Lo que necesita la iglesia es estar de rodillas ante el altar y ser llena del fuego del Espíritu Santo, porque solamente de esa manera tendrá poder para la restauración del alma, del cuerpo, y para comenzar de nuevo. Solo en el altar. 
 

El fuego de Espíritu en lugares estratégicos
Tengo una paciente de 27 años, cáncer de cuello uterino terminal. Dos hijitas. El alma se me desgarra cada vez que la veo. Y yo la miré y le dije: “..¿Sabés qué? Mi ciencia no te puede dar absolutamente nada; pero yo sé que hay uno que te va a dar la vida eterna. Dios puede sanarte si quiere, pero lo más importante es que puede darte la vida eterna en el nombre de Jesús..” ¿Qué quiero decir con esto? Dios necesita que la iglesia (llena del fuego del Espíritu Santo), se coloque en lugares estratégicos y comience a declarar, profetizar, a mover y a transformar el ambiente espiritual donde está. 
 
Hace una semana estaba haciendo un parto en una guardia. Eran aproximadamente la medianoche y cuando empiezo con mi paciente, que estaba en “trabajo de parto”, reviso sus papeles y veo que tenía unas estampitas, que decían: “Templo umbanda”
Dije “..¡wow!..” Atrás de la estampita decía una especie de oración: “..Nuestro único objetivo es ir en contra de Jesús y los cristianos..” 
Entonces pensé: “..Justo me viene a mí..” 
La pasé al trabajo de parto, no le dije absolutamente nada, luego al quirófano porque ya venía el nacimiento y le dije: 
- “..¿Cómo se va a llamar tú beba, gorda?..”
- “..Alma..” me dice. 
Entonces, cuando hice el parto, recibo la beba en mis manos y comienzo a esperar. (Antes de entregar el bebé al neonatólogo hay que esperar unos segundos porque hay que “clampear” (cortar) el cordón umbilical. Se espera un minuto aproximadamente hasta que se “clampea” el cordón). 
Entonces pensé: “..Esta es mi oportunidad..” 
Ella era umbanda, yo cristiana, pero nadie hablaba nada. Entonces, cuando recibo a Alma, sin hablar comencé a orar. La miraba a ella y la miraba Alma y decía dentro mío: “..Señor, en el nombre de Jesús, entrego esta beba en tus manos y coloco ángeles en su futuro. Porque me colocaste aquí para que esta nena sea salva de todo lo que la madre le quiera impartir..” Yo oraba sobre la vida de esa bebé, y en mi mente pensaba: “..Tengo un minuto, tengo un minuto..” Hasta que se clampea el cordón. 
La madre hablaba cosas raras en sus lenguas umbandistas. Y yo oraba por Alma: “..Señor, la bendigo, la bendigo..” Entonces, cuando pasé ese minuto con Alma en mis manos y “clampeo” el cordón, la madre; (Que estaba acostada, y todavía ni le había sacado la placenta), comenzó a transformar su cara y a mirarme muy mal; Y le digo: 
- “..Gorda, no te muevas porque todavía no saqué la placenta..” 
Y en mi mente decía: “..Señor, que no se manifieste porque se me va a desangrar..” 
Entonces se empezó a mover y a mirarme, y cuando se llevan a Alma le dije: 
- “..Fue una oración. Aunque en el espíritu vos percibiste mi oración, Alma está entregada en las manos de Cristo, y si vos no te entregás en las manos del único que tiene la verdad, tu destino será terrible..” 
Ella me quedó mirando y me dijo: “..No, no va a poder ser..” 
- Y yo le dije: “..Ya es. Alma se va a convertir en una sierva de Dios..” 
¿Sabés que quiero decir en esta noche? Que cuando Dios toma una vida en el poder del Espíritu Santo, esa persona comienza ser usada para transformar todo su entorno natural y espiritual. Yo iba a compartirles un informe sobre cifras argentinas de ciertas situaciones, de abortos, de patologías de diferentes índoles. Pero siento de parte de Dios compartirles esto. 
 

Misericordia
Cuando organizábamos “Tiempos Proféticos” hubo una pregunta en mi corazón: “..Señor ¿Qué es lo que tú quieres hablar en este tiempo a tu pueblo?..” Y el Señor me respondió: “..Quiero levantar una Iglesia llena del fuego de mi Espíritu Santo..” Y cuando el Señor me habló, comencé a visualizar en la palabra de Dios ciertas herramientas para tener ese fuego vivo, ardiente en nuestra alma y que Dios pueda cada día renovarse en nuestro corazón. La primera es MISERICORDIA. La palabra misericordia significa “compasión, bondad, benignidad, amor”. Eso lo sabemos todos. Pero en el original hebreo la palabra misericordia deriva de la palabra “útero”. Entonces, si nos ponemos a pensar estos dos significados parecieran tan diferentes. Por un lado amor, compasión, benignidad y todo lo demás que ya sabemos. Y por el otro lado útero.
 
Hace un tiempo me tocó pasar un momento difícil. Salía de una guardia hospitalaria. No había dormido en toda la noche y a veinte metros de mi hospital me roban. Me corrió un chico, me tiró al piso y comenzó a golpearme, me fracturó costillas, fue terrible. Yo estaba en el piso tirada y seguía pateándome para sacarme la cartera y sacó una cuchilla para lastimarme. Era un día muy lluvioso, no había nadie en la calle y en eso, “de la nada” aparece una chica, (Yo estoy convencida que fue un ángel de Dios), y le dice: “..En el nombre de Jesús dejá de pegarle..” y ahí forcejearon con ella hasta que todo terminó y no los vi más a los dos. Cuando todo terminó, yo seguía tirada en el piso, no entendía nada y hasta un tiempo después de esta experiencia no entendí. En la mente se me cruzó absolutamente todo. “..¿Qué pasó? ¿Por qué vino esto?..” Y el Espíritu Santo me dijo: “..Yo quiero que conozcas mi misericordia..” 
 
Comencé a indagar lo que significaba la palabra misericordia. Y cuándo encontré este concepto: útero, “rejem” en hebreo. Comprendí que lo que estudié toda la vida, el útero, (Que es el lugar donde se producen los nuevos nacimientos, donde se abrigan y se procesan las células para formar un ser humano), tenía un precioso significado espiritual con respecto a las misericordias de Dios y la cruz de Cristo, porque el único lugar donde produce un nuevo nacimiento es la cruz de Jesús. Entonces me di cuenta que la situación que yo estaba viviendo, lo único que tenía como propósito era llevarme nuevamente a la cruz para hacer nacer algo nuevo de Dios. Esto es de parte de Dios: El Espíritu Santo me habló que hay personas que han estado viviendo procesos largos, situaciones que no entienden. Dios te dice: “..Ese proceso te está llevando al lugar donde se producen los nuevos nacimientos, al lugar donde vas a ser formado y renovado en Dios; al altar de Dios, a la cruz de Cristo..” 
 
Lo que estoy queriendo decir es que cada mañana tiene que haber un “volver a nacer” en tu espíritu y tu alma. La iglesia que habita en el fuego del Espíritu Santo es la que cada mañana va al altar, a ese lugar donde se producen las nuevas misericordias, a ese lugar donde cada mañana “nacen” nuevas esperanzas, nuevas fuerzas, nuevos propósitos, nuevas palabras, nuevos cánticos. Donde tu vida se renueva y donde se absorbe el desgaste y la carga que te mata el espíritu. En el informe que traje para mostrar, se indican diferentes patologías que afectan el organismo, (Endocrinológicas, cardiológicas, oseas, pulmonares), y se nos informa que entre el 60 y el 80% de las enfermedades empiezan en la mente. Cuando tus desiertos y tus procesos parecen tan “pesados”, es porque estás llevando sólo tus cargas. Pero el Espíritu Santo te dice esta noche: “..Habita en el fuego del Espíritu Santo. Entiende que por la misericordia del Padre y la cruz de Cristo, puede haber un antes y un después en tu vida, y algo nuevo en Dios ha de nacer cada mañana..” La única funcionalidad del útero es producir un nuevo nacimiento. Por eso, el año que viene quiero escuchar que me digas: “..Jael, sus misericordias fueron hechas nuevas cada mañana..” 
 

Determinación
La segunda palabra que marcó el Espíritu Santo es: Determinación. La palabra determinación es una palabra compuesta que significa: “decido terminar”. Para que una Iglesia habite en el fuego del Espíritu Santo tiene que tomar una determinación clara. Hace un tiempo atrás hablé con unos jóvenes y les dije: “..¿Qué querés hacer vos cuando termines la secundaria?..” No supieron que responderme. “..¿En qué querés servir al Señor en este tiempo?..” Tampoco sabían. Vamos por la tercera: “..¿Qué te gusta hacer como hobby?..” No tenían idea.
Si ni siquiera sabes lo que te gusta, naturalmente, tengo que pensar que espiritualmente no sabés que hacer con tu vida. Muchos jóvenes en el camino de Dios no tienen idea que hacer con sus vidas. Y cuando Dios me habló de determinación, en el primero que pensé fue en Jacob. Todos conocemos la historia de Jacob, de su camino y de su tránsito por la vida, pero hubo un momento y un lugar, Peniel, donde se encontró con el rostro de Dios, donde se produjo algo dentro de ese hombre que tenía familia, que tenía dinero, que tenía muchas cosas pero que había algo que en su alma le seguía faltando. Jacob no se quedó con esa necesidad. Dice la Palabra de Dios que esa noche en Peniel “luchó con Dios” hasta que rayó el alba. 
 
Como profesional médica tengo que decirte algo. Jacob era un hombre relativamente joven para aquella época; Y la articulación que dislocó Dios en la pierna de Jacob, es una articulación imposible de dislocar en una persona joven. Está tan llena de músculos y ligamentos que creo que habría que pasarle con un auto por encima para hacer eso. Esto indicaría que Jacob luchó de una manera muy grande. “..¡No te voy a dejar Señor! ¡Quiero tu bendición! ¡La determinación de mi alma es tan fuerte que no vuelvo atrás! ¡No voy a ningún lado si no me bendecís! ¡No me voy!..”
 
Creo que mas allá de Jacob, podemos dar vuelta la biblia entera y no encontramos absolutamente a nadie que haya “vencido” a Dios. Del ejemplo de Jacob aprendemos que el único que puede “vencer” a Dios es un hijo determinado, es alguien que se determina en Dios a que algo suceda. Entonces, no tiene que ver con que Dios quiera venir a “tocarte”, tiene que ver con que Dios está buscando hijos determinados, que peleen, que clamen, que luchen, y que lo venzan. La Iglesia que se va en el rapto no es aquella que busca los milagros, es aquella que busca la heredad que le pertenece y no se detiene hasta alcanzarla. Hay algo que tiene que pasar en nuestra vida, una desesperación en el corazón, para que no solamente nos llevemos la marca de Dios sino que dejemos una marca en el corazón de Cristo, en profunda intimidad y búsqueda. Hace aproximadamente quince años predico el evangelio, y me he encontrado con muchos jóvenes que han bendecido mi corazón, pero aprendí que los jóvenes que han marcado el corazón de Cristo fueron aquellos que intimaron con Dios de tal manera, y que lo buscaron tan desesperadamente, que llegaron a alcanzar lo que tenían por heredad.
 

Confesión
Tercera palabra que el Espíritu Santo me habló en este proceso, fue la palabra confesión. Esta palabra tiene como significado “declaración”, pero también es una palabra compuesta y la voy a separar: Con-fe-sión. Y la palabra Sion normalmente significa monumento, pero en el original hebreo tiene una importancia tremenda, significa “iglesia militante y triunfante”. ¿Qué quiero decir con esto? Que este último tiempo Dios está queriendo levantar una iglesia declarante, militante y triunfante, declarando la obra de Jehová con firmeza, con autoridad, con poder, con dominio, con autoridad en el mundo espiritual en el nombre de Jesús.
 
Hay algo que Dios quiere hacer en medio de tanta maldad, violencia, desesperanza. Dios quiere levantar una iglesia que milite, que triunfe, que declare, que profetice, que se levante, que se restaure. Hay algo que tiene que pasar en nuestra vida, que la misericordia del altar nos introduzca en el único lugar donde se produce el nuevo nacimiento. Es una tristeza para mi corazón muchas veces encontrarme con jóvenes que no entendieron el concepto. Que pareciera que lo borraron de su corazón. Yo te quiero decir en esta noche que el Espíritu Santo te llama. Dios es celoso por ti, y anhela que entres al lugar secreto donde quiere producir nuevos nacimientos.

La gloria de ayer ya pasó y el Espíritu Santo quiere hacer una obra nueva en tu vida. No quiere que seas un cristiano oscilante. No quiere que vivas de la misma manera como hasta aquí. Una persona vino y me dijo: “..Pero yo tengo un ministerio y soy pastor, bla, bla, bla..” ¿Sabés qué? Tu currículum no me interesa porque el día que vayas al cielo Dios va a hacer un bollo con tu currículum y te va a decir “..¿Dónde estabas? ¿Dónde estabas? Yo quería introducirte cada día en el lugar secreto, en un altar donde puedas ser renovado constantemente. ¿En dónde estabas? Lo único que yo quería era introducirte en el secreto para revelarme, mostrarme, para que mi genética sea impartida, para que mi corazón sea el tuyo. ¿Dónde estabas?..” Tengamos dependencia del altar de Cristo, tengamos dependencia del secreto, tengamos dependencia del único lugar donde nuestra vida puede ser transformada.
 
Hay un pasaje en la palabra de Dios, que habló muy fuerte a mi corazón y dice: “..Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga será hecho..” (2) En este versículo puedo ver claramente dos tiempos verbales. Presente y futuro. Entonces, su queremos una iglesia que verdaderamente suba en el rapto, debemos ser una iglesia que viva en el altar de Dios, rodeada de su misericordia. Debemos ser una iglesia determinada en su presente a buscar a Dios hasta que algo suceda, hasta dejar una marca en el corazón de Cristo. Debemos ser una iglesia militante y triunfante en el fuego del Espíritu Santo. Debemos ser una iglesia que en el presente confiese y declare con autoridad y poder de Dios para que lo que diga sea hecho. 
 

Nombre sobre todo nombre
Johanna se llama. Entró por la guardia con un aborto incompleto. Vi el análisis de laboratorio y le dije: 
- “..Gorda, te colocaste algo para perder el embarazo..” 
Me dijo: “..No doctora..” 
- “..Bueno, mirá que los antibióticos tienen que ser diferentes..” 
Me dijo: “..No doctora, no..” 
Volvió a venir otro “laboratorio” y los análisis salían cada vez peores. Entré donde estaba Johanna y le dije: 
- “..Gorda ¿Te colocaste algo para perder este embarazo?..” 
- Esta vez respondió: “..Si doctora, me coloqué un alambre..” 
La infección orgánica que tenía esta paciente no la vi en otra persona en toda mi carrera. Los “laboratorios” venían cada vez peores. Entonces le digo: “..Johanna, te vas a morir. Te voy a entrar al quirófano y tengo que sacarte el útero porque es el foco de la infección. Te voy a operar pero no sé si vas a vivir. Estás muy mal. Voy a hacer pasar a todos tus familiares para que te saluden y se despidan..” 
Cuando pasan los familiares les dije: “..Ella está mal y va a morir. Ahora entra al quirófano y no sé si sale viva. Por favor, despídanse..” 
Cuando empezaron a hablar había algo adentro que me comía y les digo: “..Les voy a decir algo Johanna. Vos tenés sólo veinte años. Vas a entrar al quirófano y tu vida corre peligro, pero si en este instante te arrepentís y entregás tu corazón a Cristo, Dios puede hacer una obra..” 
Ella se largó a llorar, yo lloré, la familia lloraba y empezamos a orar y yo le dije: “..Señor Jesús, yo no sé qué va a pasar y qué propósito tienes, pero si esta alma se entrega en tu altar vos podes hacer algo..” 
Entré al quirófano y abrimos su abdomen de urgencia. Nunca vi algo así, sangraba por los ojos, por la nariz, por la boca, por los oídos. Todo orificio de su organismo estaba sangrando y le transfundíamos sangre y continuaba sangrando. Terminamos de operar lo más rápido posible y la bajamos a terapia intensiva, y en terapia intensiva seguía sangrando. Me quedo en terapia orando, y los terapistas me miran y se empiezan a reir: 
- “..Jael, nosotros te conocemos. Vos sos “cristianita”..” Yo seguía en terapia orando, y Johanna estaba sedada, como todos los pacientes críticos..
- “..Si..”, le dije. “..Ya me conoces..” 
- “..Y estás un poco...” me dice… 
-“..Si, si. Estoy loca por Jesús, y me encanta negro. Voy a seguir orando ¿Sabés?..” 
Y me dice: “..¿Sabés que a esta piba no le damos ni 24 horas?..” 
-“..Sí. No me expliques, ya lo sé. Pero lo que digas a mí no me interesa. La medicina tiene un límite pero el único que es ilimitado y hace todo posible es el Rey de Reyes a quién sirvo..” 
Pasaron 24 horas y Johanna seguía sangrando, pasaron 48, 72 horas, pasaron días y semanas y en una noche que yo estaba de guardia bajo a verla y orar por ella. Otra vez me rodearon los terapistas, se me reían todos. Y cuando empiezo a orar el Espíritu Santo me dice: 
- “..Jael, ¿Cómo se llama lo que tiene?..” 
Y yo estaba sola en ese momento. Entonces digo: 
- “..Señor, vos sabés todas las cosas..”  
- “..Jael ¿Cómo se llama lo que tiene?..” insiste:  
- “..Señor, tiene una Sepsis generalizada, una infección que llegó a todo su organismo y se está muriendo y si llega a zafar de esta le van a tener que trasplantar un riñón, etc,etc..”
Era como que yo le estaba explicando a Dios lo que le pasaba. 
Otra vez me dijo el Espíritu Santo: “..¿Cómo se llama? ¿Sepsis?..”
- “..Sí, Señor..” respondí..
- “..Entonces, ahora confesá mi nombre..” 
Yo tomé la mano de Johanna en esa sala de terapia intensiva y comencé a decir: “..Jesús, Jesús, Jesús..” 
Y el Espíritu Santo me dijo: “..Nombre sobre todo nombre..” 
Johanna pasó un mes en terapia intensiva y todavía no la querían despertar. Entonces le dije al terapista: “..despertála..” Cuando ella abrió los ojos lo primero que hizo fue llorar, porque yo era la última persona que había visto. 
- Yo le dije: “..Jesús, nombre sobre todo nombre..”

La enfermedad tendrá su nombre, el problema tendrá su nombre, la adversidad tendrá su nombre, pero Jesús seguirá siendo nombre sobre todo nombre, en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra. ¡Nombre sobre todo nombre! Iglesia encendida en fuego. Iglesia que se enciende, Iglesia que confiesa. Iglesia que sabe dónde está parada. Iglesia que se determina con firmeza. 
 
En esta noche no quiero hablarle a tu alma, mi oración es que tu espíritu se despierte, que algo suceda. Esta palabra es a tu espíritu. No interesa saber el nombre de lo que te estuvo deteniendo, me interesa que Jesús te llama a entrar al único lugar donde tu vida puede ser renovada y despertada. No necesitás la oración de alguien, necesitás encontrarte con la cruz de Cristo porque esa será la plataforma para lo que viene por delante. Jesús, Jesús, Jesús. Esta noche vienes a buscar una iglesia llena del fuego de tu Espíritu Santo. Espíritu de Dios, introdúcenos en aquel lugar, haznos tener un encuentro con la cruz. Aquel lugar donde los nuevos nacimientos se producen, donde puede ser renovada el alma. El Espíritu Santo está aquí en esta noche. Vuelve al lugar de encuentro, al lugar del pacto, al lugar donde el Espíritu Santo puede marcar un antes y un después. Métete en el lugar donde el Espíritu Santo puede transformar tu alma, al lugar donde el Padre pueda abrazarte, pueda llenarte, pueda restaurarte. Algo tiene que suceder, pelea con Él hasta que lo venzas. Solo un hijo determinado puede dejar una marca en el corazón del Padre. Si hay un lugar que marcó mi alma fue el altar. Oro para que el Espíritu Santo te marque, produzca un nuevo nacimiento, un nuevo despertar. Jesús. Nombre sobre todo nombre. Amén.

Jael Ojuel

Referencias bíblicas: (1) Romanos 8:19 (2) Marcos 11:23