Dice San Mateo y San Marcos 9 que cuando el Señor envió por los frutos, los labradores no tomaron en serio los intereses de Dios sino los propios. Algunos mensajeros que exigían el tributo, fueron heridos, corridos, apedreados, maltratados. Entonces Él usó el último recurso que era enviar a su hijo, pero cuando lo vieron dijeron: “..Es el heredero, vamos a quitarlo del medio y vamos a hacer nuestra la viña..” La viña es una tipología de la vida. Entonces ¿Qué vas a hacer con tu vida? Tenés una sola vida, un solo siclo, un par de años, muchos o pocos ¿Qué vas a hacer con tu viña? ¿En qué la vas a invertir? ¿Le vas a dar los frutos a Dios? ¿O la vas a tomar para tus propios intereses?
 
El libro Gálatas dice: “..Más el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, mansedumbre, templanza, contra tales cosas no hay ley..” (1) y lo encabeza el amor ¿El amor hacia qué? Hacia Dios, hacia los propósitos de Él. Todos nosotros hemos fallado, todos nosotros hemos pecado. Yo no puedo decir: "..Soy exclusivo.." No, no. Soy un ser humano como ustedes. Y sé lo que les pasa a ustedes como me ha pasado a mí, más, hay un momento en nuestra vida que tenemos que tomar una decisión y esa decisión es entregar, fundir, quemar todo para la gloria de Dios.
Quisiéramos enviarles un mensaje a todos los que están siguiendo por internet y que a favor de ellos nosotros oramos y nos humillamos, a favor de ellos consagramos nuestra vida y los acompañamos donde quiera se encuentren. Quizás habrá centenares de ellos que por razones económicas y por distancia no pueden estar aquí pero su espíritu está aquí. Allí en Bolivia, Colombia, Venezuela, Chile, Uruguay, Paraguay, España, Italia, Estados Unidos, en cualquier lugar donde estés.

El Señor te está diciendo que tú lo puedes, que tu viña, tu vida, tu familia, tus talentos, tus valores, la facultad, tu intelecto, tu mundo emocional y toda tu vida activa la puedes usar para algo glorioso, y eso hará que todo lo que plantes germine y produzca al ciento por uno. 
 
Por eso, que los frutos del Espíritu puedan conquistar tu corazón. Si estás dentro de este auditorio, dentro de este Santuario, creo que lo hiciste porque estás buscando, estás inquieto, estás revolucionado por dentro, y algo tiene que pasar en mi vida. Quizás hoy haya un antes y un después en tu vida, aunque te parezca imposible, para Dios es posible el cambio, el gran salto, el gran día. Levanta la voz y glorifica al Señor. Hoy es el desafío, no buscamos un show ni un espectáculo, buscamos que pase algo en nuestras vidas. No estamos buscando un predicador de turno, estamos buscando al Espíritu Santo. No estamos buscando quién suena más fuerte, estamos buscando que Dios sea el centro de nuestro propósito, que nuestra voluntad esté consagrada ante Él y para Él.
 
Quizás hay dolor, hay tristeza, pero vamos a cerrar este año con victoria, con gloria, tomando las herramientas de Dios. Yo quiero seguir adelante porque somos la generación que continúa. Lo de Dios no se corta, los llamamientos de Dios son irrevocables. Y este día Dios quiere derramar esos dones, esos llamamientos, esa unción profética quiere derramarla sobre ti. No queremos profetas de turno sino profetas de Dios. No queremos profetas por elección humana, sino profetas marcados por el fuego del Espíritu Santo. 
 
Yo creo que hoy es tu día. ¡Oh Espíritu Santo ven ahora! ¿Estás acostumbrado a doblar tus rodillas? Si doblas tus rodillas e invocas su nombre, Dios quiere ayudarte a mantenerte fiel en medio de una sociedad difícil, impía; en una sociedad que a lo bueno le llama malo. Esta es la mañana aquí en Peniel, en Campana, en Argentina, en esta región del País puede cambiar Dios tu vida y hacerte el instrumento de sus propósitos. 
 
No sé si te llegó la hora de buscar a Dios o no. No sé si tenés un corazón disponible o tu corazón está a kilómetros de este lugar. A lo mejor físicamente estás presente en este culto, pero estás ausente espiritualmente, porque tenés otros proyectos y otra vida allí afuera que te está esperando, pero yo todavía tengo un desafío para el futuro, quemar mi vida para el Señor. Que sigan ardiendo los tizones encendidos en la década de los años cincuenta. Que siga ardiendo el fuego del Espíritu Santo. No vamos a parar hasta ver los cielos abiertos y la gloria del Señor descendiendo. Porque todo lo que fue de Dios, Dios lo va a restaurar.
 
Si es la mañana de derramar lágrimas, hazlo. Benditas sean las lágrimas de los que lloran por Él. Benditas sean las lágrimas del que tiene sed y hambre de justicia. Benditas sean las lágrimas del que se quebranta ante Dios y le cuenta sus fracasos, sus frustraciones y le dice: “..Señor yo quiero salir de esta larga noche que mi alma vive y se agita en un lodo que me embriagó, me enfermó y me cautivó. Quiero salir de esta arena movediza que me está tragando. Tiéndeme tu mano como a Pedro y sácame de las muchas aguas..” Este sea el día en que tu corazón y el mío se aten Señor. Este sea el día en que tus ojos puedan mirar a través de los ojos de Cristo.
 
Esta sea el día en que tu corazón pueda palpitar el amor, el gozo, la paz, la benignidad, la bondad, la fe, la mansedumbre, la templanza, la novena de Dios. El fuego de Dios envolvente sea sobre ti, hijo, hija del Espíritu Santo. Quizás tienes una infancia dura, quizás tienes recuerdos magros por años, pero este día el Señor quiere hacer nacer una primavera dentro de ti y que vivas un presente de felicidad en Dios, libre de culpas, de amarguras, de resentimientos.
 
Vive un presente cargado de su gloria, recibe al Espíritu Santo, la unción profética, recibe el fuego, el manto de Dios, recibe la alabanza, el espíritu de servicio, los dones, los carismas que te habilitarán para ser ese hombre y esa mujer extraordinaria, que no va a vivir esclavo, ni sometido al sistema que te destruye y te amarga la vida, sino que vivirá bajo la atmósfera, la gloria, el techo de Dios. Estarás en la casa de Dios que no es preferentemente un templo, sino en la Presencia de Dios viviendo, como decía Elías: “..Vive Jehová Dios de Israel, en cuya Presencia estoy..” (2)
 
Cada momento, más allá de las tareas, del trabajo, de la facultad, de la escuela, del diario vivir y del entorno mundano, tú estarás en la Presencia de Dios y vas a marcar una diferencia entre lo santo y lo profano. No serás simplemente un portador de una religión porque a tu espalda habrá obras, resultados, cambios, habrán cosas que podrán ver los demás: "..Este hombre y esta mujer marcaron un antes y un después en su vida. Este hombre y esta mujer sembraron una semilla fructífera que ha traído bendición a docenas y a centenares de personas.." Esta es tu día, levanta tu voz y glorifícale. Levanta tu voz y llora ante Él. Este es el día, es tu refrigerio espiritual. Es tu tiempo con Dios. Este es tu día señalado.
 
La apariencia externa es lo de menos, lo que agrada a Dios es un corazón conforme a su voluntad. Amate como Dios te hizo. Valora tu vida, valora lo que sos. Que tenés un corazón sano. Una mente que puede pensar. Que tenés piernas y brazos, que te puedes valer por tí mismo. Que te puedes determinar a ser quién quieres ser para su gloria y honra. Valora en este día lo que tienes de parte del Señor. ¡Alábale, alábale!
 
Sí Señor, mueve tu mano en Bolivia, en el norte, en el sur Argentino, en el este, el oeste. Mueve tu mano en los Países de Latinoamérica, Centroamérica, el Norte. Mueve tu mano en los otros continentes. Mueve tu mano en medio Oriente donde ser cristiano equivale a perder la cabeza. Ellos son los mártires de Dios. Que tendrán un lugar de privilegio. Y esto es horroroso, pero Señor, conforme al precio será la recompensa. Déjanos ser como Juan, un hombre que pregonó la verdad, y aunque su cabeza rodó en una fiesta pagana, fue el más grande profeta delante de Dios, precursor de Cristo. Llena a los líderes, llena a los jóvenes, llena Señor en esta mañana de ese fuego santo, de ese fuego celestial. Amén. 
 
Pastor Armando Solís - Congreso Juvenil "Tiempos Proféticos - Campana 2014
 
Referencias Bíblicas: (1) Gálatas 5:22 y 23 (2) 1º Reyes 17:1