"..Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor; y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechasnzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios.." (1)

Dios nos dió por el Espíritu Santo armas espirituales para luchar en nuestra vida cristiana. De ataque y de defensa. De defensa, de cubrirnos, el escudo es un elemento de defensa. Tenemos un escudo, y es para apagar todo dardo del enemigo. Con eso apagamos el ataque del diablo. Esta es un arma de defensa, el escudo; pero por otro lado tengo la espada, y esa no es un arma de defensa. nosotros no vamos a poder decir: “..matamos a tantos demonios en defensa propia..” No. Los matamos. No fue en defensa propia, tomamos la espada y salimos a guerrear al enemigo. Salimos en el Nombre de Jesús. A herir y a matar a nuestros enemigos. La espada es un arma letal, un arma de ataque. En este tiempo ustedes los jóvenes no se asusten, no se me acobarden, sean valientes. Este es el momento de ser valientes. Esta generación que viene, si el Señor no viene antes, van a ser guerreros valientes, armados, cubiertos por la sangre de Jesucristo para atacar al enemigo y a las influencias espirituales que nos rodean.
 

Armados para atacar
Los miércoles por la noche nos reunimos para orar; y algo me inspiró a orar en forma agresiva. Muchas veces oramos lindo, con muy bonitas palabras, pero sabemos que en nuestro barrio ocurren cosas, como en muchas ciudades de la Argentina. Y entonces comenzamos a orar y atacar a los principados y a las potestades y a los gobernadores de las regiones celestes, como está escrito. No como un disco repetitivo. Seriamente, a cara de perro. Como guerreros del nombre de Jesús. A pelear la batalla contra todo principado, contra toda potestad, como dice aquí: “..no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados..” No es contra sangre, no es contra carne, sino contra principados y potestades. Están en el barrio, en la ciudad, en la municipalidad, están en todas partes. Los principados hay que atacarlos en el Nombre de Jesús. ¡Y se van a caer!
 
¿Saben lo que pasó? Muy pronto comenzaron a manifestarse cosas extrañas en nuestro barrio, que antes nunca habían pasado. Mariano tuvo una experiencia; se le quedó el auto frente a una casa. No sé si fue a buscar ayuda o como era el tema, pero de repente mira y ve un dios pagano impresionante, y la gente estaba adorando en ese lugar. Parece que es un dios pagano que lo van paseando por todas partes, y estaba de visita en esa casa. No sé qué hizo Mariano, (El me dijo que no hizo nada), solamente oró, pero la casa se prendió fuego y hasta el ídolo se prendió fuego. Me dijo que solamente oró, y al ratito, los bomberos estaban apagando el incendio en esa casa. No quedó ningún ídolo en ese lugar. 
 
Cuando la Iglesia ataca en oración y con autoridad pasan cosas. No es que somos los “patovicas” del barrio. Miren, yo cuando era joven pertenecía a una pandilla. En aquel tiempo nos “dábamos masa” en serio. Otra cosa que se manifestó también cerca de la Iglesia, una pandilla quería pelear, pero no quería pelear, tenían miedo el uno del otro y es típico. Yo digo: “..¿Y a estos qué les pasa? Vamos a enseñarles a pelear..” Me daban unas ganas de ir y comenzar a los sopapos, pero no es así en el mundo espiritual. 
 

Más que fuerza física
Necesitamos mucho más que nuestra fuerza física para luchar contra el mundo espiritual. Por más lomo que tengas, no te va a servir; te van a pegar una paliza, los demonios te la van a dar. Por eso en esta tarde vamos a decirle: “..Señor amado, tomamos en esta tarde de toda la armadura de Dios sobre nuestra vida, capacítanos Señor..” Con la espada vamos a herir al infierno, vamos a atacar, vamos a ser letales. Gloria al Señor. El consejo apostólico llega a los discípulos, llega a la Iglesia primitiva como algo que se inicia en el mundo espiritual. Cuando los ciento veinte tuvieron que esperar la promesa del Espíritu Santo, Jesús les había dicho: Quédense en Jerusalén, quédense hasta que sean investidos del poder del Espíritu Santo ¿Cuántos dicen Amén? ¿Sabían esto? Quédense ahí. 
 
Esta tarde podemos decir: ¡Quédense en Peniel chicos! ¡Hasta que sean investidos del Espíritu Santo!, del poder de lo alto, del fuego, del fuego del Espíritu Santo. Y ahí estaban los discípulos, estaban los ciento veinte. Jesús dice que quería que estén orando. Oraron muy poco y Jesús les reprochó pero no pudieron orar ni siquiera una hora. Después en otra oportunidad vuelven los discípulos y le dicen: Señor, aún los demonios se nos sujetan. Qué tremendo. Ese es el mundo espiritual. Es donde los demonios pertenecen, y se manifiestan en las personas. Eso ustedes lo tienen que saber, tener bien en claro, porque cuando nosotros tomamos autoridad en el mundo espiritual, no peleamos en la carne, sino que estamos peleando en el Espíritu. 
 

Identificando al enemigo
Quiero decirte joven, que en este tiempo tomes el protagonismo. Como Iglesia les toca a ustedes tomarse de toda la armadura de Dios, llenarse del Espíritu Santo de la cabeza hasta los pies. La cabeza bien preparada, centrados en las cosas de Dios para comenzar a entablar una lucha en el mundo espiritual. No vamos contra ninguna persona, ni nombre ni apellido. Nuestro enemigo tiene una identificación espiritual: principados, potestades, que tienen una autoridad, un dominio en algún lugar; como el Espíritu Santo tiene autoridad y dominio en la Iglesia, ellos también tienen autoridad y dominio en naciones y territorios. Detrás de una fachada social, política o como quieran llamarle, están trabajando las potestades del infierno, dictando leyes, decretos, creando opinión pública, llamando a lo bueno malo y a lo malo bueno. 
 
Aparecen hombres sabios y preparados, que llegan a la cabeza de la gente, y manipulan a la sociedad para ponerla al servicio de satanás. Y nosotros, (La iglesia) nos hemos quedado muy conformes cómo estamos; bendecidos, cuidados, estamos bien. Y parece que ya no importan los vecinos, el barrio. No chicos, no es así. Hay que orar más que nunca. Orar contra principados, potestades y gobernadores de las regiones celestes. Me olvidaba de los gobernadores de las regiones celestes. Cuidado con esos que son más pesados: ¿Cómo es eso? Entre primer y el tercer cielo, está el ejército de ellos. Mientras nosotros oramos: “..Señor, dame la comida para mañana, el 0 Km, los zapatos que están de moda, el celular..” los demonios en las regiones celestes están tranquilos y contentos, diciendo: “..Sigan, sigan, sigan pidiendo eso. Mientras nosotros vamos a seguir poniendo narcos que trabajen en todos los barrios, en toda la ciudad, en toda la Argentina..”
 
Cuando hay una Iglesia que ora sumisa, humillada en la Presencia del Señor, (En su casa, en la intimidad, en el discipulado, en el monte de oración), suceden cosas en el mundo del espíritu. En Escobar, cuando comenzamos el culto, nos humillamos delante del Señor, pedimos la bendición de Dios y orando, (Con la autoridad que nos delegó el Señor), nos volvemos contra todo principado, toda potestad, todo demonio, toda oposición, todo espíritu de paganismo, toda incredulidad, etc, etc.
 
Y eso nos hace bien, y vemos que las cosas suceden, vemos resultados. Es el tiempo de desafiar a los principados. Cuando nosotros decimos: “atar al hombre fuerte”, no es algo a la ligera, es volverse contra las fortalezas demoníacas fuerte de cada ciudad, las que tienen el tesoro espiritual de la ciudad. ¿Qué es el tesoro? ¿Los bancos? ¿La platita? ¡No! ¡Las almas! Eso es el tesoro de Dios, las almas, que están atrapadas la droga, alcohol, en todo tipo de maldad y de inmoralidad, a eso nosotros atacamos. Cuando nos dispusimos en estas cosas, a buscar a Dios de esta manera, vino un pensamiento muy fuerte de parte del enemigo: “..¿Qué van a hacer ustedes? Acá hay cosas pesadas que suceden en el barrio ¿Qué pueden hacer ustedes? ¡No van a poder!..” y lo resistí en el nombre de Jesús y comenzamos a ver que algo acontecía en nuestro barrio. Yo creo que si la iglesia ora de esta manera va a venir el avivamiento más grande, verdadero, y genuino que hemos visto hasta ahora. ¡Gloria al Señor!
 
Orar para que haya un avivamiento. Orar para ser investidos. Por ejemplo, un Presidente, tiene la investidura de Presidente, eso se respeta porque es una investidura muy importante. Un juez tiene una investidura de justicia, y se respetan porque son investiduras sociales, pero son investiduras humanas, terrenas. Hay una investidura que no se ve, que no tiene título, que no está en la pared, que no es presidente en ningún lugar, ni siquiera de la sociedad de fomento. Pero tiene el poder más grande. Es la investidura del Espíritu Santo, y tiene más poder que el Presidente, que líderes, que narcotraficantes, que quien sea. Es la investidura del Espíritu Santo. 
 
Les digo, ¿Por quién va a venir el avivamiento postrero…? ¡Por ustedes va a venir el avivamiento! Por jóvenes consagrados, que buscan a Dios, que oran, que ayunan. El verdadero avivamiento es el que está afuera de la Iglesia. Adentro de la iglesia  cantamos, danzamos y estamos felices, y afuera tenemos un mundo convulsionado, jóvenes atados a los vicios, que se suicidan, que están todo el tiempo en el pecado. Hay delincuencia, muerte, homicidios, etc. Estamos haciéndole culto a Dios, pero hay una parte de nuestro culto que tenemos que dedicarlo a atacar, a tomar la espada, a poseer, a atacar, a vencer, a salir a la conquista y traer el botín. Ese botín son las almas. 
 
 
Espiritualmente agresivos
Quiera Dios que este consejo sea inolvidable para ti, que te pueda sacudir e inquietar, que puedas decir, “..Voy a empezar a ser agresivo..” (No contra tus hermanos) Agresivo contra el mundo espiritual, contra los demonios, los principados, las potestades del diablo. Agresivo con el mismo jefe de ellos, que es el diablo, que es satanás. En el nombre de Jesús y por la sangre de Cristo. Esta es la generación que va a comenzar a tomar protagonismo como Iglesia. Los líderes vamos a ser cada vez menos, creo que este es el tiempo del protagonismo de la Iglesia ¿Quién es la Iglesia? Cada uno de ustedes es la Iglesia. Tienen que ser ganadores de almas, batalladores, guerreros por el Reino de los cielos. Entonces la Iglesia se va a manifestar poderosamente en gloria, en poder, en autoridad y el mundo entero aunque mire para otro lado va a tener que mirar para el otro porque te va a notar, porque te va a ver, va a decir: algo sucede con estos, algo sucede con estos. ¿Sabe lo que más revoluciona al mundo? Es la Iglesia, la Iglesia hace revoluciones. Toda la Iglesia en distintas parte del mundo es una revolución, con sus pastores, sus líderes, hasta el último hermano, hasta el más pequeño de la congregación, se va a levantar en este tiempo a pelear la última batalla espiritual sobre la faz de la tierra. ¡Los valientes están convocados! Aleluya.
 
Qué les parece si oramos. Pídanle al Señor el yelmo, la coraza, el calzado, el escudo y la espada. No se olviden de nada, que después vamos a pasar revista a ver si están todos los elementos bien armados, el equipo completo. Los demonios te ven y dicen: “..Vayámonos a otra región porque acá hay un hijo de Dios verdadero, hay un hijo de Dios armado, algo va a pasar, nos van a derribar, nos van a vencer, nos van a aniquilar..” Hay una armadura espiritual, poderosa en tu vida, la presencia de Dios que va contigo, el Espíritu Santo que te capacita. Afuera nos espera un mundo convulsionado, hostil, desafiante; un mundo que solamente desea el mal para tu vida, sobre la gente, sobre el mundo entero. 
 
No nos vamos a quedar, ni esconder, vamos a salir a la batalla y enfrentar a nuestros enemigos en el Nombre del Señor. Aleluya. Hay un dicho que dice: “..La mejor defensa es un buen ataque..” y hay otro que dice “..El que pega primero, pega dos veces..” ¿Sabía usted? A veces el enemigo está tan confiado, anda por el barrio, pasa por la puerta de la Iglesia muy tranquilo. Una oportunidad me tocó ver por la ventana de la iglesia algo muy triste. Un muchacho con una moto, una chica y un chico menor. En un momento fue tan rápido, un polvito blanco acá, delante de mí, yo lo vi, se lo regaló a la mujer, lo inhaló y luego el chico menor, le dio un beso a cada uno y se fue. Yo no sabía si salir afuera a enroscarle la moto en la cabeza, dije: no, no es contra sangre ni carne, esto es espiritual, vamos a orar. 
 
Comenzamos a tener esa carga, oramos por el barrio para que se vaya toda potestad, todo vicio. Si alguno se ríe y dice que somos poca cosa de la sociedad, casi me sale “suciedad”, que somos poca cosa, que se den cuenta en este tiempo quién eres, que hay algo en nosotros que es muy poderoso, que se llama Jesucristo, que nunca fue vencido en ninguna batalla, y que hoy está sentado en el trono a la diestra de Dios. Abogando por cada uno de nosotros. En el día de hoy, cualquier delincuente zaparrastroso, ya anda con su abogado que lo defiende. Cuánto más nosotros que le pertenecemos al Rey de Reyes y al Señor de Señores. Él defiende tu causa, aboga por tu causa, por tu vida. ¡Aleluya! Y vamos a tomarnos de estas armas poderosas que Dios nos da en este tiempo. ¿Cuántos están dispuestos a recibir toda la armadura? 
 

Oración final
Vamos a orar al Señor. "..Cuántas gracias te doy por tantos jóvenes Señor. Quizás cada uno tenga su propia historia personal pero hay un denominador común, y es tu persona Señor, estás en cada uno de ellos. Gracias por el Espíritu Santo que está en cada uno de ellos. Oramos Señor para que el equipamiento celestial venga sobre ellos; para que sean investidos por esas armas de fe y de ataque, que tu Palabra compara con una espada. Señor, dales a los jóvenes en este tiempo una espada reluciente de doble filo, que penetre en los corazones, que sane, que cure, que restaure. Señor, tú no eres como los hombres que han mandado jóvenes a la guerra sin estar preparados; como ocurrió en nuestra nación, que murieron por falta de experiencia. Señor, tú tienes un ejército valeroso, valiente, que no está a la deriva, que no está abandonado, sino que tiene un capitán y ese capitán eres tú, que tiene la voz de mando para decir cuándo es el momento de atacar las fuerzas de las tinieblas. Gracias Señor porque estos jóvenes están sobre la faz de la tierra para ser una iglesia victoriosa que hace huir al enemigo por causa de la unción en cada uno de ellos. En el Nombre de Jesús, oramos porque aquí está tu Iglesia, tus siervos. El enemigo no tiene arte ni parte, declaramos que está a kilómetros de este lugar, porque este campamento ha sido declarado lugar santo para la gloria de tu Nombre. Por eso Señor, creemos que no hay potestades, que no hay diablo, no hay tinieblas, no hay espíritu ni demonios que puedan estorbar para que todos estos jóvenes reciban el poder de Dios. ¡En el Nombre poderoso de Jesús! Declaro como siervo de Dios, un equipamiento celestial completo sobre los jóvenes. ¡Sabiduría, gracia, unción, Espíritu Santo, dones del Espíritu! ¡Dones sobre los jóvenes, autoridad, poder de Dios sobre los jóvenes! Confía, no tengas miedo las circunstancias, no mires a tu alrededor, no mires el número de tus enemigos porque sobre ellos el Señor te dará victoria. ¡En el Nombre de Jesús! Señor, se manifiesten los ministerio sobre la Iglesia. ¡Profetas, Maestros, Pastores! ¡Hay un llamado para tu vida! Si sientes tomarte de las manos del que está al lado tuyo, comienza a orar por él y profetiza sobre él cosa buena: ¡Un guerrero, un hombre de Dios, una sierva de Dios, un pastor, un maestro, un evangelista! ¡Un ministerio, un hombre de oración, una mujer de fe, un guerrero en estos tiempos, un guerrero del siglo XXI, asido del armamento de Dios, asido del poder de Dios, asido del fuego de Dios! No tengas miedo por la edad que tienes. David con sus diecisiete años se enfrentó a Goliat, y venció al gigante porque Dios lo había capacitado. Él quiere que venzas tus gigantes. En este campamento ministerios proféticos pueden estar naciendo. En este campamento puede estar el futuro evangelista para cada ciudad. Un libertador en tu ciudad. Las copas están rebosando. La presencia de Dios está aquí. Ministra al que tienes al lado, ora por él, confiesa sobre él bendición. Te alcanza el Espíritu Santo, te toca el Espíritu Santo, viene sobre tu vida. Nunca te vas a olvidar lo que Dios está haciendo en tu vida en este congreso. Nunca te vas a olvidar, nunca vas a ser el mismo. Se soltó el Espíritu Santo sobre este lugar. Nadie lo puede detener, nadie lo puede apagar. ¡Cielos abiertos! El Espíritu Santo te hablará al corazón, te va a mostrar claramente lugares, estrategias para que seas más que vencedor. Líderes, hermanos, jóvenes que están trabajando en cada ciudad, comiencen a ejercer fe por cosas mayores. A cosas mayores te llamó el Señor, a grandes conquistas. No te quedes con la pequeña ciudad, toma Jericó en este tiempo, el Canaán que Dios te ha prometido es tuyo. Los muros van a caer delante de tus ojos, no podrán los ejércitos ni las huestes del diablo. Si Jehová peleare por su pueblo la batalla está asegurada. El Señor está haciendo su obra maravillosa en cada uno de nuestros corazones. Declara sobre tu vida el yelmo de la salvación, la coraza de justicia, el apresto, el calzado, el escudo de la fe, la espada. Amén..”
 
Pastor Carlos Bossi (MCyM Escobar), en el Congreso "Tiempos Proféticos" - Campana 2014
 
Referencia bíblica: (1) Efesios 6: 10 al 17