Qué preciosa presencia del Señor. ¿Cuántos le dan gracias al Señor por esta mañana, por el respirar, por el poder sentir esto tan hermoso que es su Presencia? Es lo más caro que podemos tener, es lo más precioso, es la Presencia de Dios. Vamos a compartir ese devocional. Ya que no hay que hacer muchos esfuerzos porque al entrar a este Santuario, uno empieza a sentir la Presencia de Dios.

Para los que no me conocen, mi nombre es Mariano Bossi, hijo del Pastor Bossi, de la ciudad de Belén de Escobar. Y estoy aquí, con el sentir en mi corazón de contarles mi testimonio. De lo que Dios ha estado haciendo en mi vida y creo que les va a servir, porque todos tuvimos situaciones que nos llevaron a consagrarnos al Señor. Siempre hay una situación límite que nos lleva a cada uno de nosotros a decir: “..Basta, aquí tengo que empezar de cero..”
 
Mi testimonio
Nací en un hogar cristiano. Cuando tenía seis años, mis padres tomaron la obra en Escobar y trabajaron mucho. Los hijos de pastores sabemos que en esa etapa de la vida nuestros padres no están mucho con nosotros. Ellos estaban edificando el templo y trabajando para el Señor. Y nosotros, los cinco hermanos, nos fuimos criando en ese ambiente hermoso, con nuestros padres siempre enfocados en la obra del Señor. Empecé a servir al Señor muy temprano en la música, pero con el tiempo, a raíz de diferentes problemas y circunstancias decidí no congregarme más.
 
Recuerdo que el Señor me había visitado a la edad de ocho años. Teníamos un quincho donde hacíamos reuniones, y en una que estaba la Pastora Rita, yo me quebranté en la alabanza. Recuerdo que sólo cantaban con una guitarra criolla y en ese momento me quebranté; pero pasó el tiempo y me involucré con amistades. Todos sabemos que es lo que pasa cuando queremos descubrir que hay afuera. Llegué al punto de estar totalmente aislado de la iglesia y de mi familia. No me congregaba, Con mi hermano Samuel, con un auto que teníamos, nos íbamos un jueves, y por ahí volvíamos un lunes. Estaba totalmente desinteresado de las cosas del Señor, aún de las circunstancias que estaba pasando mi padre, que había contraído cáncer en sus cuerdas vocales. Yo estaba en otro lado, “sintonizaba” otro canal. Hasta que, la situación llegó al límite donde mi papá cae gravemente enfermo, y había que tomar la decisión de operarlo urgente porque de lo contrario, el diagnóstico era que tenía pocos meses de vida. Era esperar un milagro o recurrir a los médicos. Me acuerdo que el Pastor Solís nos hizo esa pregunta: “..¿Qué van a hacer? ¿Qué quieren hacer?..” Decidimos que lo operen, porque los médicos decían que esto iba avanzando. 
 
Se había hecho un tratamiento de quimioterapia, había recuperado la voz, y había una aparente mejoría, pero de golpe el cáncer empezó a ganar de una forma tremenda. En ese momento solo me informaba de lo que estaba sucediendo, porque mi corazón todavía estaba renegando con algunas cosas. Hasta que vi a mi padre en una camilla, ya operado, le habían extraído toda su laringe, lo vi en la cama, entendí la operación que le habían hecho y allí es como que volví en sí. En ese momento entendí lo que estaba sucediendo y lo que más me impactó es que no iba escuchar nunca más la voz de mi padre. Esa voz que yo muchas veces no quería escuchar. Los que lo conocen saben que es una persona que habla y habla y muchas veces hasta no nos dejaba mirar la televisión. Nosotros le decíamos: “..Bueno, viejo, hacé silencio un momento..” para poder ver la película, un partido o lo que estábamos viendo. 
 
Me acuerdo muy patente de eso. Yo le decía: “..Pará, calláte un poco..” Hasta mamá también le decía: “..Carli, calláte..” porque era una persona que cantaba, que hablaba. Por eso, cuando lo ví en esa camilla, mi corazón se quebrantó y le dije a Dios: “..Señor, este es el límite, yo no puedo seguir igual..” Allí me reconcilié y comencé a involucrarme en las cosas del Señor. Fue despacio, porque tenía algunos vicios que cortar y sabía que solo no iba a poder, y el Señor lo hizo. El Señor vino para eso, para liberarnos, para romper toda obra del enemigo. Dios ha sido grande y poderoso conmigo. No desconozco que las enfermedades vienen por preocupaciones, problemas, conflictos y yo sabía que la enfermedad de mi padre estaba relacionada a todas estas cosas. Pero decidí servir al Señor siguiendo el ejemplo de mi padre; Porque luego de la operación le preguntamos: “..¿Qué vas a hacer? ¿Querés jubilarte?..” Y él dijo: “..No, yo voy a seguir predicando, voy a seguir sirviendo al Señor..” 
 
Esa decisión, a toda la Iglesia y a toda la familia nos dio un empujón para decir: “..Vamos a servir al Señor..” Ahí fuimos creciendo en el ministerio, y cuando comienzo mi noviazgo empiezo a afirmarme más en las cosas del Señor. ¿Cuántos creen que el noviazgo es para eso? ¿Y cuántos van a conseguir una novia o novio que te afirme en el camino? Miren, yo busqué por todos lados, en realidad no buscaba, venían también, vamos a agrandarnos un poco. Ahí está Liliana y me está mirando. Pero en el caso mío busqué, y el Señor la tenía preparada en mi congregación, una chica que hace 25 años se congrega con nosotros, pero tengo que reconocer que mi relación con Dios se afirmó a través de la amistad que empecé con Liliana. Tuvimos un noviazgo hermoso, y nos casamos hace diez años, tenemos tres hijos y estamos sirviendo al Señor y hace dos años y medio a tiempo completo. 
 
Había palabras proféticas a través de los siervos, a través de las convenciones, y el Señor preparó todo. Estamos a tiempo completo y realmente la cosa no es fácil, a veces hablamos con Liliana y decimos: “..¡Qué ganas de complicarnos la vida que tenemos!..” pero el proceso tiene que venir. ¿Cuántos están dispuestos a aceptar proceso de Dios? Muchas veces, pensamos que estamos bien, que no necesitamos nada, que la llevamos bien, sirviendo al Señor pero él tiene que seguir tratando con nosotros. Para mí es un año muy especial por la partida repentina de mi mamá en el mes de Enero, pero a pesar de eso puedo decir que estoy declarando un año de victoria. Estamos terminando un año de victoria. Es eso lo que el Señor está buscando en este tiempo, que nos decidamos por Él, a pesar de situaciones adversas, siempre hay que seguir adelante. 
 
Mi mamá fue una mujer luchadora, y el gran desgaste de mi mamá fue la obra de Dios, las preocupaciones, el trabajo. Fue una mujer que no paraba nunca. A sus 68 años ella se levantaba temprano, limpiaba el templo y no la podíamos parar y no parecía que en un momento iba a caer, porque ella estaba siempre fuerte. Venían esos pensamientos, el desgaste, el cansancio; hubo personas que me dijeron: “..¿Vale la pena el esfuerzo y terminar así?..” Pero yo decidí no quedarme ni sentado, ni entrar en la hipocresía de congregarme, levantar las manos y en mi corazón decir “..¿Vale la pena?..” Reprendí al enemigo, porque vale la pena servir al Señor. Vale la pena el esfuerzo. Solo quería compartir mi testimonio, porque los testimonios son de bendición. Algunos no se animan a predicar, no se animan a evangelizar en las calles o a sus vecinos. Contá lo que el Señor hizo en tu vida y ya está, estás predicando.
 

Somos la viña del Señor
Vamos al libro de Isaías capítulo 5. “..Ahora cantaré por mi amado el cantar de mi amado a su viña. Tenía mi amado una viña en una ladera fértil. La había cercado y despedregado y plantado de vides escogidas; había edificado en medio de ella una torre, y hecho también en ella un lagar; y esperaba que diese uvas, y dio uvas silvestres. Ahora, pues, vecinos de Jerusalén y varones de Judá, juzgad a hora entre mí y mi viña. ¿Qué más se podía hacer a mi viña. Que yo no haya hecho en ella? ¿Cómo, esperando yo que diese uvas, ha dado uvas silvestres? Os mostraré, pues, ahora lo que haré yo a mi viña: Le quitaré su vallado, y será consumida; aportillaré su cerca, y será hollada. Haré que quede desierta; no será podada ni cavada, y crecerán el cardo y los espinos; y aún a las nubes mandaré que no derramen lluvia sobre ella. Ciertamente la viña de Jehová de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá planta deliciosa suya. Esperaba juicio, y he aquí vileza; justicia, y aquí clamor..” (1)
 
Es mi deseo seguir la línea de lo que se está hablando en estos días. Esto tiene que ver también con algo que me ha inquietado en estos últimos tiempos y tiene que ver con lo que está ocurriendo en la Iglesia en nuestra Argentina. Últimamente me tocó conversar con personas de diferentes congregaciones, por temas que tenemos una radio en Escobar entonces quieren tener programas y uno empieza a relacionarse con otras congregaciones y algunas de ellas tienen costumbres o formas que nos sorprenden y nos llaman mucho la atención. Entonces mi inquietud era: “..Señor ¿Esto es genuino? ¿Esto es verdadero? ¿Esto tiene fruto verdadero?..” Y leyendo esta Palabra en el capítulo 5, la parábola de la viña, que Jesús también la relata en los evangelios. Empieza como un poema, pero me llevó a meditar en la Iglesia de este tiempo. En la Iglesia en general, estoy hablando de todas las congregaciones en la Argentina y en el mundo.
 
Y esto me llevó a meditar que en la Iglesia de Argentina el Señor tuvo estos planes o en su momento Él visitó a la Iglesia de Argentina ¿Cuántos se acuerdan de los años 90? Eran tiempos gloriosos, tiempos donde el Señor se manifestaba de una forma tremenda. Se llenaban estadios, me acuerdo que el Señor levantaba hombres que realmente fueron usados por Dios. Yo era chico pero podía percibir cómo la gente recibía del Señor y había un mover en la Argentina muy lindo. Pero antes, mucho antes también, hubo moveres tremendos de Dios, con sanidades, milagros, grandes avivamientos.  
 

Costumbres extrañas en la viña del Señor
No entiendo, no sé, en mi razón digamos, tampoco lo puedo decir en mi espíritu pero me permito pensar que la Iglesia empezó a inventar herramientas para poder traer nuevamente esos avivamientos. Empezaron a haber Iglesias con métodos que no le encontramos la explicación bíblica y que realmente nos llevan a pensar: “..Señor ¿Esto es genuino?, ¿Es verdadero?..” Porque se ha perdido lo que Dios hizo en las décadas anteriores. En realidad, no dejamos de sorprendemos de lo que está sucediendo. Ayer me estaban diciendo en el almuerzo que hay unas Iglesias que están promocionando el “chicle santo”. No sé, parece que te dan el chicle y cuando lo masticas, viene la bendición. ¡Cosas tremendas! La semana pasada escuché en la madrugada por radio, a un Pastor muy conocido que le decía a su congregación: “..Hermanos, vamos a crear habitaciones celestiales..” Yo dije ¿Cómo crear? Y le decía a la gente que repita: “..Vamos a crear habitaciones celestiales..”. En estos días, Pablo hizo referencia a que alguien se tiene que levantar, alguien tiene que decir: ¡Vamos a parar la mano! 
 
Cuento un testimonio de algo que a mí me pasó en Escobar, en nuestro barrio, el Lambertuchi. Nos llaman los hermanos de las Iglesias del barrio y un Pastor joven con un fuego bárbaro y me dice: “..Mariano tenemos que limpiar la plaza del barrio, tenemos que limpiarla, mirá lo que está la plaza. Vamos a limpiar la plaza, convocá algunos hermanos de tu Iglesia, yo convoco de la mía..” Bueno, los hermanos empezaron a limpiar la plaza, otros hermanos vieron que había una placita y donaron las hamacas. La plaza empezó a tomar un color hermoso, pintaron el mástil de la bandera, los cordones, un trabajo hermoso. Y me dice él: “..Mañana vamos a hacer una oración y vamos a bendecir la plaza..” “..Buenísimo..”, le dije. La cuestión que llego a ese lugar y los hermanos andaban con martillos, con masas, porque hay una práctica que es clavar una estaca como señal en una parte específica del lugar. Los hermanos oraron y me encontré con una masa y una estaca en la mano. Entonces digo: “..Señor ¿Qué hice?..” En ese momento, cuando a uno lo toman de sorpresa, no sabe qué hacer, tampoco quiere discutir, no quiere pasar un mal momento. 
 
Yo pensé “..Lo voy a hacer rápido, voy a tratar que de un mazazo ¡Pum! la estaca está adentro..”  Lo hice por una cuestión de "ser solidario" con mis hermanos. Pero escuchen esto, esto es importante y mi papá nos abrió el entendimiento. Una semana pasó y en la misma plaza por tres días estuvo el corso a full, baile, fiesta a satanás y mi papá nos dijo: “..Son unos tontos, les limpiaron toda la plaza, se la dejaron impecable para que ellos la disfruten y puedan tres días vender alcohol y no sé cuántas cosas..” 
 
Vimos el estado en que quedó esa plaza, “el territorio tomado”. Está peor que antes. Ahora ¿Qué tenía que hacer la Iglesia? ¿Tomar el compromiso de limpiarla todas las semanas? Yo creo que no. ¿De quién es esa responsabilidad? Del municipio es la responsabilidad de limpiar esa plaza. Muchos creen ingenuamente que porque se haya derramado aceite en ese lugar, las personas van a pasar y de repente van a arrepentirse de sus pecados. Entendí más que nunca que en este tiempo, el trabajo que tiene que hacer la Iglesia, es ganar almas, porque el problema está en el corazón de las personas, no en la tierra del barrio. 
 
La Iglesia está tomando métodos que pueden traer señales pero no traen frutos. Una vez me tocó hablar con una persona y me dice: "..¿Vos vas a una Iglesia evangélica? ¿Estás trabajando en la Iglesia? ¿Estás en el pastorado?.." Esta persona me pareció de la Iglesia pero él me hablaba del "templo": "..Si, yo voy al "templo" porque me cambiaron la vida. Tenía una hija muy enferma a punto de morir y la lleve al templo e hicieron el milagro..". Y él me hablaba del "templo". Cuando le pregunto: "..¿A qué Iglesia vas vos?.." me contesta: "..Yo voy al templo umbanda..". Entonces, cuidado con las señales, porque la gente sólo va detrás de las señales. Solo quiero advertirte y estar persuadidos y atentos todos a lo que está sucediendo en este tiempo de muchas señales pero de pocos frutos verdaderos.
 
Entonces volvemos a la viña. El Señor quería uvas, buenas uvas, y encontró uvas silvestres, uvas amargas. Yo entiendo a los que desean ministerios, que desean ser usados por el Señor, pero hay algo que él nos va a pedir y serán los frutos. Porque muchos van a estar delante del Señor y van a decir: “..Señor, hemos hecho señales en tu Nombre, pero el Señor les va a decir: No los conozco..” La forma más segura de saber y distinguir si algo es de Dios es a través de los frutos. Tenemos que atentos. Ayer, Pablo tocó el tema sobre esa corriente que le llaman “el pacto”. Son cosas que están trayendo confusión y uvas amargas para la Iglesia. Son cosas que confunden y aún a los escogidos el diablo va a querer engañar. 
 

Buscando los frutos dulces
Muchas veces he ministrado, y el Señor ha sido bueno. Vidas han sido tocadas por el Señor y decimos “..wow, gracias Señor por usarme..” Pero muchas veces cuando uno no está delante del púlpito o en su intimidad, los frutos no son buenos. En la reunión todo muy bien, la postura está bien, las señales están bien, el culto está bien, pero cuando el Señor empieza a ver nuestro interior los frutos no son buenos. Y dice el capítulo 5, versículo 16, muy conocido pero creo que para los jóvenes y los adolescentes esto es tan importante: La Biblia nos habla claramente de la obra de la carne y el fruto del Espíritu, dice Pablo: “..Digo, pues, andad en el Espíritu..” ¿Cuántos sabían para qué son las comas? Lo enseñó un Pastor hace poco: para parar y meditar. No leer todo derecho sino meditar. “..Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. Y manifiestas son las obras de la carne..” Tarde o temprano se manifiestan en nuestra vida, y aún en la Iglesia. Y hay una lista que es: “..adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios..” (2) Cuando leo esta Palabra, pienso en lo que Gastón dijo anoche: “hemos dejado afuera al Señor”. Gran parte de la Iglesia contemporánea ha dejado afuera al Señor, recurriendo a métodos, a cosas que son tristeza en el corazón de Dios. 
 
A veces nos enteramos de Pastores o congregaciones muy grandes en las que las cosas no son como se ven. El enemigo ha entrado y ha hecho desastres, los frutos no son buenos y ese vino se contaminó. Lo que el Señor quiso hacer desde el principio se contaminó. Pero todavía tenemos esperanza en el Señor y Él cree en nosotros. El Señor está esperando nuestra decisión: ¿Qué vamos a hacer? ¿Queremos ser buen fruto en este tiempo? Dios quiere traer claridad a tu mente porque hay una lista muy larga de cosas que vas a ver y a escuchar que pasan en las iglesias. La música tiene mucho que ver con todo esto. La moda también. Realmente me sorprendo el atuendo de muchas Iglesias en el momento de ministrar la alabanza. Hoy está todo permitido porque lo importante “es lo de adentro y no lo de afuera”. Vemos tanto hombres como mujeres en el altar del Señor, vestidos de una forma no adecuada. Es como que está todo bien, pero el Señor tiene que hacer un cambio, tiene que transformar. Vamos a creer que en este tiempo vamos a ser buenos frutos. No vamos a ser marionetas de Satanás, ni de la moda, ni de nada que quiera contaminarnos sino que vamos a ser hijos de Dios. Uvas dulces ¿Cuántos quieren ser uvas dulces en este tiempo?
 
Oramos: “..Señor te damos gracias en esta mañana. Bendecimos tu nombre Señor. Te damos gracias por lo que tú has hecho, por lo que tú vas a hacer. Padre, entendemos que tus planes son hermosos para nosotros, que tú nos preparas, nos das la mejor tierra, nos das un vallado, nos cubres, tu torre está en medio nuestro Señor. Hoy queremos Padre, entender tu Palabra y decir: Señor, encuentra buenos frutos en mi vida. Encuentra buenos frutos Señor en mi corazón, en mis actitudes, en mi hogar con los padres, y poder así ser de bendición y poder ministrar con los frutos del Espíritu de Dios. Amén..” 
 
Mariano Bossi (M.C y M Escobar)