Vamos a ir abriendo nuestras Biblias en el segundo libro de Samuel 15. Muy temprano desperté orando a Dios. Dios ha construido cosas en nuestras vidas y vamos a tratar de no derribarlas. Quiero hablar sobre LA UNCION PRESIDE o LAS ARMAS DEL ESPIRITU. Es evidente que el propósito de Dios es prepararnos para la gran batalla que tenemos por delante. Y digo para todos, la Biblia es un manual de guerra, que nos enseña cómo pelear las batallas en Dios. Necesitamos una renovación constante en nuestras vidas. Dios nos ha llamado a gastar tiempo en su presencia. La visión es grande y no podemos pelear la batalla solos, ni tampoco hacer frente al enemigo con nuestras propias fuerzas; pero Dios nos ha dado fundamentos o patrones de los cuales podemos aprender muchas cosas.

Dice el verso 7: . (1) Y quiero que preste bien atención al verso catorce. “..Entonces David dijo a todos sus siervos que estaban con él en Jerusalén: Levantaos y huyamos, porque no podremos escapar delante de Absalón; daos prisa a partir, no sea que apresurándose él nos alcance, y arroje el mal sobre nosotros, y hiera la ciudad de filo de espada..”. (2)
 
Dios va a restaurar en todo el país grupos de intercesión, que van a pelear batallas y las van a ganar en su lugar, aún lejos, a muchos miles de kilómetros de donde están. Es algo que Dios está preparando en el ámbito general en todas partes y debemos aprender a dejar que la unción presida para que podamos pelear las batallas del Espíritu. Yo quiero que Ud, note lo que dice el verso 14: “..Entonces David dijo a todos sus siervos…..Levantaos y huyamos..” David es el rey ungido por Dios, y estos libros de Samuel muestran claramente que David representa LA UNCION DEL ESPIRITU y que Saúl representa el reino de la carne. Pero nos sorprende la tónica de esta palabra que sale de la boca de David diciendo a sus siervos que estaban con él en Jerusalén: “..Levantaos y huyamos..” y nos surge la pregunta “..¿Qué te pasa David?..” Vino a mi mente uno de los grandes hombres que definió la Segunda Guerra mundial, David Eisenhower, quién era creyente y dijo algunas cosas muy interesantes porque él era creyente. “Perder una batalla no es perder la guerra” y agregó “..Cuando perdemos una batalla, salgamos un poco afuera, y tomemos fuerzas para volver y ganar la guerra..” Muchos de nosotros, en este largo camino de preparación en Dios, hemos experimentado la pérdida de algunas batallas; pero Dios que es conocedor de nuestras vidas y que sabe cuál camino llevarnos, ha permitido que perdamos algunas batallas para que aprendamos de nuestros errores, (marque eso y póngalo personal para usted), “DE LOS ERRORES QUE HE COMETIDO VOY A APRENDER” porque en el Dios que escoge, que trae la unción, (Y a pesar de ciertos errores o fracasos), no perdemos la batalla. La unción de Dios venía sobre esta dinastía de reyes, hasta que el rey moría.
 
Por algunos conceptos vertidos por el mismo David algunos pasajes más adelante, él estaba decidido a asumir la voluntad de Dios: “..Si a Dios le place anularme y dejarme a un lado, pues que me deje, pero si Él me da la gracia de volver a la ciudad, lo haré..” O sea, estaba abierto a Dios, a lo que venga, porque no quiso pelear la batalla en sus fuerzas humanas. Si peleamos la batalla en nuestras fuerzas está decretada nuestra derrota. Y Dios tiene que permitirnos perder ciertas batallas para enseñarnos a pelear en Dios. ¿Qué dice uno de los Salmos? “..En Dios haremos proezas, Y él hollará a nuestros enemigos..” (3).
Esa frase “En” debiera ser la preocupación de todos los predicadores, de todos los que quieren servir a Dios en Espíritu. Porque Pablo dijo “..Todo lo puedo EN Cristo..”, no que “Todo lo puedo estando con Cristo” pero “Todo lo puedo EN” (Estando en su perfecta voluntad). “..Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho..” (4) Tiene que haber un acuerdo. Es una identificación de acá para allá y de allá para acá. No podemos pelear las batallas de Dios en nuestras fuerzas humanas. Debemos pelear las batallas en las fuerzas que emanan de la gracia de la cruz, del trono de Dios. Y sobre todas las cosas, se echa de ver algo tremendo, lo que importa para David es la santa ciudad, él prefirió levantarse y huir para que no sea herida a filo de espada. Es una estrategia. No es perder la batalla. Es salir a tiempo para rehacernos en Dios. David es la unción del Espíritu. Y nos preguntamos: ¿Quién era Absalón? Escuche cuidadosamente lo que voy a decir: Alguno de nuestros hijos pretenden levantarse para tomar los puestos que no le corresponden. Porque hay apetitos carnales que no están determinados en Dios. Son apetitos humanos. 
 
El espíritu de Absalón en la biblia
Nos preguntamos ¿Por qué vienen esos apetitos humanos? ¿Por qué era así Absalón? ¿Por qué tenía tanto deseo de ser rey? Déjeme mostrarle unos versos en el capítulo 3, de segunda de Samuel. Si usted lee el capítulo anterior se va a dar cuenta que Absalón mató a su hermano tratando de defender una postura como familia, y tuvo que escapar a la casa del abuelo. A causa de ese error, por algún tiempo David no lo quiso recibir, hasta que una astucia de uno de los generales de David, hizo que Absalón volviera a la casa o al reino, pero David no lo quiso ver por dos años. 
Absalón era de aquellos personajes obstinados QUE QUIEREN LLEGAR NO IMPORTA COMO, pero en Dios importa el cómo. Con la ayuda del Señor tratemos de entender. Dice el verso dos del capítulo tres. “..Y nacieron hijos a David en Hebrón..” y habla de ellos, “..su segundo Quileab….el tercero Absalón…..el cuarto Adonías..” Y dice al final del verso cinco: “..Estos le nacieron a David en Hebrón..” (5) Ahora, ¿Qué tiene que ver Hebrón con Absalón? Si miramos atentamente el relato bíblico y dejamos que el Espíritu nos enseñe verdades magníficas, vamos a entender que después de muchos años de preparación en el desierto, David comenzó a reinar en Hebrón por siete años. Antes de ser rey sobre las doce tribus, fue rey sobre una sola. Y en aquellos siete años imagine a David caminando muchas veces, en Hebrón soñando: “..¿Cuándo voy a ser rey de todo Israel? ¿Cuándo me va a dar Dios el lugar que me corresponde en mi Nación?..” Y en ese espíritu engendró hijos. 
¿Sabe una cosa? Aquí hay un principio tremendo. Los hijos salen igual a como usted se encuentra cuando los engendra. Papá y mamá, si sus hijos tienen deseo de morirse, es porque cuando usted lo engendró tenía el deseo de morirse. Si sus hijos son rechazados, quizás es porque usted no quería ese hijo en el vientre. Ministrando en reuniones de matrimonio encontré una vez a alguien que la causó risa esta enseñanza, y cuando volví a la casa me dice: “..Hermano, usted dijo que los hijos nacen así como están los padres cuando lo engendran..” (Ellos tenían un hijo muy meloso, muy acaramelado, muy pegajoso), y me dicen: “..Exactamente como es él estábamos la noche que lo engendramos..” Yo sé que el tema no es apto para menores. Pero los hijos nacen y viven en elespíritu que tenían sus padres al momento de engendrarlos. ¿Cómo estaba David cuando nació Absalón y cuando nació Adonías? En su espíritu había una sola meta: El trono de todo Israel. Absalón y Adonías nacieron en Hebrón y son los dos que pretendieron y desearon el trono. 
Ruego al Señor que sabe quebrar el pan para nosotros, que nos enseñe por este mensaje, porque a veces la intención del predicador va en una línea, y el Espíritu Santo es tan hábil que quiebra esa línea y a usted le enseña cosas más abundantes. 
 
El espíritu de Absalón en la iglesia
En medio del desarrollo y crecimiento de la obra suceden muchas cosas, y en verdad hemos sido confrontados con muchos problemas, especialmente con gente que quiere tomar puestos en la obra, porque se sienten formados y capaces para estar en esos lugares. ¡Pero espere en Dios! ¡Espere que Dios lo apruebe! No busque los puestos que no le pertenecen, porque es posible que encuentre una horqueta y quede colgado como Absalón. 
Dios nos enseña cosas maravillosas y solamente quería mostrar quién era Absalón. Vamos a volver al capítulo que abrimos. Absalón volvió y después de cuatro años, si usted comienza a leer el capítulo 15, Absalón es el tipo de persona que empezó a buscarse un grupo de personas que lo apoyaran y se paró en frente de las puertas del reino y empezó a decirle a la gente: “..¿Tienes problemas tú? Qué lástima que no hay gente, porque si tuvieras quién te escuchara saldrías de esos problemas..” Y allí, por cuatro años, fue sembrando sus perlitas tentadoras delante de la gente y preparándose el camino, y de repente viene muy espiritual a su papá, y le dice a David: