Nace un niño y tenemos un hombre completo y perfecto, pero en miniatura. Tiene que crecer. Y puede que Dios nos llame y nos ponga una palabra definida sobre algo que vamos a ser en el futuro. Eso pasó conmigo y pasó con tantos. Dios me ve hecho; pero a causa de mí, tengo que hacerme. Y para poder hacerme, comienzo.

Los apóstoles comenzaron como evangelistas y crecieron en los distintos grados. He trabajado tanto con discípulos y obreros cristianos, y en estos últimos treinta años, he visto el desarrollo de muchos que comenzaron siendo evangelistas; como evangelistas ganaron un grupo de personas y llegaron a ser pastores. Y como pastores, el hecho de ser pastor los hizo maestros, y como maestros llegaron a ser profetas, y como profetas llegaron a ser apóstoles, fundando obras por diferentes lugares.

Si Dios le ha dado una palabra a usted, piense que Dios le dio esa palabra, no para que la tome como un “regalito bonito” y lo muestre a todo el mundo, sino para que se someta, aprenda, se rinda, y pase de grado en todos los exámenes. Porque si no aprueba todos los exámenes de Dios tendrá que repetirlos. Muchas veces, somos unos “cabeza dura”, y Dios tiene que hacernos repetir la lección y volver a rendir el examen. A veces podemos estar quince o veinte años en el evangelio, y todavía no hemos aprobado. ¿Qué tal? Vamos a crecer y desarrollarnos de acuerdo a como vienen las cosas en Dios.

Pastor Hugo Contreras (De su mensaje "La iglesia corporativa"