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Los discípulos venían de presenciar dos milagros extraordinarios: la alimentación de los cinco mil, y Jesús andando sobre el mar. Luego de esto, Jesús enseñaba en la sinagoga en Capernaum, acerca del pan de vida eterna y de la importancia de permanecer en él. Pero, a decir verdad, parece que las palabras de Jesús estaban siendo muy duras para ellos, a tal punto que comenzaron a murmurar contra él y desde entonces, muchos de sus discípulos volvieron atrás y ya no andaban con él. "..¿También ustedes quieren marcharse?.." (NVI) preguntó Jesús a los doce. El entusiasmo que tenían anteriormente por escucharlo, se había transformado en indiferencia y abandono.

Pero ¿Cuál es la consecuencia de volverse atrás? En Génesis tenemos la conocida historia de Lot y su mujer rescatados por los ángeles que Dios envió antes de destruír Sodoma y Gomorra. La historia se sitúa en Sodoma, donde Lot había elegido vivir porque "..toda la llanura era de riego, como el huerto de Jehová, como la tierra de Egipto.." (Debemos tener cuidado con lo que elegimos. Hay frutas que a simple vista parecen las más sabrosas que podríamos comer, sin embargo, al probarlas, podríamos llevarnos un gran disgusto.) Pero la realidad es que Lot vivía tristemente viendo la perversión de los habitantes de allí.
 
La orden del ángel fue: "..Escapa por tu vida; no mires tras de ti, ni pares en toda esta llanura, no sea que perezcas.." El ángel no podría hacer nada hasta que ellos no huyeran. Cuando estuvieron fuera, Dios destruyó completamente las dos ciudades; pero pasó algo trágico, la mujer de Lot miró atrás y pereció, la desobediencia nos puede costar muy caro. 
 
Me gusta imaginar por qué la mujer habrá mirado atrás. ¿Será que le angustiaba todo lo que estaba dejando? ¿Será que en realidad no sólo miró atrás con sus ojos, sino también con su corazón? Quizás sintió tristeza de perder todos sus bienes materiales cuando Dios le estaba dando la vida.
 
Mirar atrás nos produce pérdidas, nos hace retroceder, nos saca la mirada del frente. Añorar el pasado nos estanca, nos detiene, nos destruye. Dijo Jesús: "..Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios.." (San Lucas 9:62) Si nuestros ojos permanecen en el Rey de Reyes no habrá pasado que pueda detenernos. ¡Sigue marchando!
 
Micaela Ortellado