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PAZ EN ARGENTINA: Es preocupante por demás, ver en nuestro país la escalada de injusticia, desencuentro, división social y violencia que estamos viviendo como sociedad.

Como siervo de Dios y luz del mundo, es mi decisión no volver a caer jamás y públicamente en el insulto que presenciamos a diario, la descalificación, la crítica, la ironía y la falta de respeto a personas e investiduras políticas. Si miramos el Nuevo Testamento, vamos a encontrar a Cristo respetuosamente frente a Poncio Pilatos y Herodes. Lo encontramos no abriendo su boca en la parodia que fue su juicio, y en la cruz frente a la burla de algunos gobernantes. Pedro y Juan estuvieron frente a los gobernantes de su tiempo, y ante la intimación a no predicar más el evangelio, no respondieron con insultos o descalificaciones. Lo hicieron con la sabiduría y la altura de un hombre de Dios: "..Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios.."

Un ejemplo conmovedor que encuentro en el Nuevo Testamento es el del apóstol Pablo. Si alguién tuvo que sufrir en su propia carne a los corruptos de su tiempo ese fue el apóstol Pablo. Con la complicidad y actuación de gobernantes de turno y sólo por predicar el evangelio fue perseguido y expulsado de Antioquía, fue azotado públicamente y encarcelado en Filipos, fue perseguido y afrentado en Iconio, fue llevado ante el Tribunal en Corinto. Tuvo que soportar dos años privado de libertad por causa de un gobernador que sólo buscaba una coima a cambio de su liberación. (Félix). Si alguien tenía motivo para el resentimiento, para la revancha, para el sentir opositor, para no olvidar ni perdonar, ése era Pablo.
 
Sin embargo, este gigante de la historia, que nos exhortó a ser "..hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa..", cumplió su ministerio de la manera mas brillante que uno pudiera imaginar. Fue como cordero en medio de lobos. Se presentó ante los "grandes" de su tiempo con la altura y el honor de un EMBAJADOR DE CRISTO. A todos les predicó el evangelio, a Félix, a Porcio Festo, al Rey Agripa, al Concilio de Jerusalén, a los ancianos de Israel, a los romanos, y a todos maravilló con su vida y sus palabras de fe. Pero lo más hermoso de todo esto, es que al final de su ministerio, con la madurez, la autoridad, y el quebrantamiento de un apóstol, nos enseñó: "..Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad.." ¡Justo él! Que bien podría tener derecho a desear revancha por lo que sufrió.
 
Con su ejemplo y su enseñanza, Cristo y los apóstoles nos marcaron el camino para la pacificación de Argentina. ¿Lo estamos siguiendo? porque escrito está: "..Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.."
 
Argentina, país hermoso, tierra bendita, plena de libertad para predicar el evangelio. Nuestro amor, nuestro aporte, nuestro trabajo, nuestra lealtad, nuestro mensaje y sobre todo, nuestras oraciones por la paz dentro de tus puertas. Tengamos la actitud de la reina Ester, quién intercedió delante del rey, llena de fe y determinación: "..Cómo podré yo ver el mal que alcanzará a mi pueblo? ¿Cómo podré yo ver la destrucción de mi nación?.." (Ester 8:6).
 
Y con respecto a los representantes del pueblo, no podría aconsejarles sobre política o economía, porque no soy experto en ese tema, y entiendo que la situación está muy compleja, pero es urgente que todos nuestros representantes, (tengan la bandera que tengan), lean la escritura que dice: "..Y el efecto de la justica será PAZ; y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre.." (Isaías 32:17)
 
En el nombre de Jesús, nombre sobre todo nombre. PAZ EN ARGENTINA