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‚Äú..Tenemos tambi√©n la palabra prof√©tica m√°s segura, a la cual hac√©is bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el d√≠a esclarezca y el lucero de la ma√Īana salga en vuestros corazones..‚ÄĚ (2 Pedro 1:19)
‚Äú..Sino santificad a Dios el Se√Īor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande raz√≥n de la esperanza que hay en vosotros..‚ÄĚ (1¬ļ Pedro 3:15).
 
Tanto el creyente como el ministro, ¬ŅEstamos preparados? ¬ŅPara qu√©? Para presentar defensa, para saber defender con argumentos y fundamentos b√≠blicos lo que creemos. Para saber dar razones de la esperanza que tenemos. Algunos van a atacar, muchos querr√°n saber, porque hacemos o no tal o cual cosa. ¬ŅSabremos responder? ¬ŅSabremos explicar nuestra fe conforme a las doctrinas b√≠blicas?

Tenemos que empezar a pensar en serio que la base de nuestra fe es este libro, y volver a la Palabra de Dios. El cristianismo es una fe revelada y esa revelaci√≥n esta en la Biblia, la palabra de Dios. Dios estableci√≥ su Palabra para que cada generaci√≥n pueda ir a la fuente, investigar en la Biblia cu√°l es la base del cristianismo. Decimos que ella es nuestra regla de fe y practica, es decir, que todo lo que hay que creer y practicar, esta en la biblia.
 
La falta de conocimiento profundo de la palabra de Dios hizo que se inventaran muchas doctrinas y pr√°cticas que no estaban en ella y nada ten√≠an que ver con las ense√Īanzas de Jesucristo y de los ap√≥stoles. ‚Äú..Jes√ļs, les dijo: Err√°is, ignorando las Escrituras y el poder de Dios..‚ÄĚ (Mateo 22:29) No menospreciemos la Palabra de Dios. No la remplacemos con alabanza ni con canciones huecas. El pueblo necesita la Biblia. Hay sed de las Sagradas Escrituras. Necesitamos volver a abrirla y dedicar tiempo a leer, estudiar y llenar nuestra vida de la Palabra de Dios. Cuando se rechaza lo que Dios dijo, prevalecen las doctrinas de los hombres, que son siempre perniciosas.
 
No dejemos que nada reemplace el lugar central que la Palabra de Dios debe tener en la iglesia, en nuestras vidas y ministerios.
 
Pastor Víctor Cruz ( M.C y M Batán)