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Desde el punto de vista de nuestra legislación nacional es importante establecer el momento a partir del cual se inicia la vida humana para gozar de la protección legal. Nuestra Constitución Nacional consagra la protección a la vida humana en los tratados de derechos humanos incorporados a la misma en virtud del artículo 75 inciso 22. Estos tratados tienen Jerarquía Constitucional y deben ser observados como la Constitución misma.
 
Por otra parte, el artículo 75 inciso 23 dispone que corresponde al Congreso (…) Dictar un régimen de seguridad social especial e integral en protección del niño en situación de desamparo, desde el embarazo hasta la finalización del período de enseñanza elemental, y de la madre durante el embarazo y el tiempo de lactancia”. Es decir, que para nuestra Carta Magna la vida humana y su protección comienza desde el embarazo. (¡Que mayor desamparo que el del niño que no puede defenderse!).
 
Luego tenemos lo que establece nuestro nuevo Código Civil y Comercial, el cual en su artículo 19 dispone lo siguiente: “..La existencia de la persona humana comienza con la concepción..” Desde el momento de la concepción la persona ya puede ser titular de derechos y obligaciones (por ejemplo recibir donaciones), los que se adquieren definitivamente si nace con vida.
 
Por lo cual, debemos entender que tratándose de embarazos naturales desde el momento mismo de la concepción se encuentra consagrado el derecho a la vida y la consecuente protección de la persona por nacer; en consecuencia todo aborto sería per se ilegal y punible.
 
El Código Civil y Comercial no aclara qué se entiende por concepción cuando se trata de personas nacidas por técnicas de reproducción humana asistida (o TRHA); sin embargo la disposición transitoria segunda del Código establece que una ley especial deberá regular la protección del embrión no implantado. De ello podemos concluir que en casos de TRHA la protección de la vida comienza con la implantación del embrión fecundado in vitro en el seno materno. Es decir, que de acuerdo a nuestro Código Civil y Comercial existe un doble régimen para el inicio de la personalidad, según el modo en que una persona haya sido concebida: concepción natural o por procreación artificial.
 
Otro aspecto que debemos analizar es el de los casos de abortos legales o permitidos por la ley, los que se encuentran expresamente establecidos en el artículo 86 del Código Penal y son: 1) Cuando la continuidad del embarazo ponga en peligro la vida o salud de la madre; 2) Cuando el embarazo provenga de una violación; 3) Cuando el embarazo sea producto de un atentado al pudor de una mujer idiota o demente.
 
A estas tres situaciones me permito agregar una cuarta que sería la de los embriones no implantados (que ya son personas, porque ya se ha producido la concepción) en los casos de TRHA; ya que como hemos visto estos recién encuentran protección una vez que son implantados en la mujer. Mientras tanto pueden ser congelados e inclusive desechados sin consecuencias legales. Al respecto, conviene recordar que la palabra de Dios expresa en el Salmo 139:16 “..Mi embrión vieron tus ojos..”.
 
A la luz de todo lo expresado podemos concluir que el proyecto de despenalización del aborto no encuentra asidero legal en nuestro ordenamiento jurídico, debiendo para ello modificarse todo el sistema y la metodología del Código Civil; como así también nuestra Constitución Nacional.
 
Quiero finalizar recordando unas palabras expresadas por el Pastor Ruben Cordoba cuando en referencia a la trágica historia contenida en 2 Reyes 6 (Sitio de Samaria) respecto a la mujer que cocina a su hijo para comerlo y satisfacer su hambre; decía que normalmente la madre se sacrifica en beneficio de su hijo; pero que en el aborto la madre sacrifica a su hijo en su propio beneficio.
 
Ariel Piris Da Motta (Pastor del M.C y M, abogado y notario)